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jueves, 25 de septiembre de 2014

La mentira maldita.


Samuel Langhorne Clemens, uno de esos autores más conocidos por sus citas notables que por la lectura de su obra excepcional, dice que le atribuyen a Disraeli la frase: "Existen tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas".
Hace un tiempo, mientras esperaba que hiciera efecto la anestesia local en el sillón del dentista, escuchaba la radio que el endodoncista eligió para generar un ambiente calmo para sus pacientes sin mayor interés o atención. En un momento aparece un spot de alguna ONG de seguridad vial sobre el uso del casco en las motos.
El spot estaba construido en base a testimonios de supuestos motociclistas que se justificaban por no usar el casco. En su mayoría eran excusas pavotas, pero una me pareció atinada: "No escucho". Luego volveremos a esto.
La pieza terminaba con la siguiente data (tal como la recuerdo): "El 80% de las muertes en accidentes de motos se producen por heridas en la cabeza. Se contabilizan 500 muertes por no usar el casco por año". Descuento que ambos datos son ciertos.
Ahora bien, ¿cómo suenan? ¿No parece que si todos usaran casco habría 500 muertes menos al año?
Pero veamos con un poco de detalle que nos dicen estas estadísticas.
Por un lado, que el 80% de las muertes en accidentes de moto son por heridas en la cabeza. Digamos que tiene bastante lógica que pase eso, considerando la mecánica humana en su variante motoquera en velocidad. Lo que no dice, y es importantes, es si el total de las muertes fueron de motociclistas sin casco: se puede tener casco y partirse la cabeza igual.
Lo que nos lleva a las 500 muertes anuales de motociclistas que no llevan casco. Asumamos que todos murieron de heridas en la cabeza, ¿es un número relevante? Para 500 personas y sus seres queridos, seguro. Estadísticamente, no lo sabemos, porque no conocemos una parte importante de la ecuación que nos clarificaría todo el panorama: el número total de muertes de motociclistas, desde el que podríamos calcular el 80% que muere de heridas en la cabeza y de ese grupo, ahora una cantidad conocida, extraer la relevancia de los 500 sin casco.
Porque, por ejemplo, si el número inicial son 1000 muertes anuales, entonces 800 fueron de heridas en la cabeza y 500 por no llevar casco, con lo que murieron 300 personas con casco puesto de heridas en la cabeza. Con 2000 muertes anuales, pasamos a tener 1100 muertos con casco, contra 500 sin casco. Con 1300 ya tendríamos una pequeña diferencia estadística en contra del uso del casco. Consideremos que el número más bajo a ponderar en el aire, como está planteado el spot, son 625 muertes anuales, porque por debajo de eso ya estarían considerando muertos sin casco por heridas en otras partes del cuerpo, digamos.
Volvamos a la excusa "No escucho". ¿Qué pasaría si se hiciera un relevamiento y resultara que una parte significativa de los accidentes de moto no fatales diera como resultado importante "No lo escuché venir", o "Entró por el punto ciego que tiene este casco"? (Es evidente por qué puse "no fatales" en la pregunta, ¿no?).
Señores publicistas, el impacto de los números puede ser mucho más efectivo si los números son, no sólo correctos, sino también adecuados y contextualizados.
Les dejo la perla definitiva al respecto, del disclaimer de los carteles de Coca Zero (o Light, no recuerdo):

"100% menos calorías en relación con la Coca Cola regular"

lunes, 17 de octubre de 2011

Me tienen las bolas llenas (de cámaras)

Poner las cámaras en pelotas suena a porno casero. Pero me refiero a lo que se le ocurrió a Jonas Pfeil, que metió 36 cámaras adentro de algo que podríamos decir que parece una número 5 flúo.
Vean lo que hace con ese chiche en el video de abajo.
Vía BLDGBLOG.

sábado, 27 de agosto de 2011

Camino a controlar la inseguridad.

Hay quienes dicen que el deporte es la sublimación que hace la civilización de la competencia primaria de los cazadores en nuestros genes (¿sería la guerra la expresión más alta de esto?).
Hoy descubrimos cuál es el plan contra la inseguridad de la Opa-sición (léase "Clarín"): un salto de paradigma cultural hasta un nuevo estadio de civilización en el cual los hechos delictivos sean prácticas deportivas.
La prueba:
Hasta el reconocimiento de las disciplinas criminales en las Olimpíadas no paramos (ya me puedo imaginar el triatlón criminal en Atenas: motochorrismo en pista, salto de valla policial y fuga de comisaría).

domingo, 7 de agosto de 2011

El futuro de acuerdo al cine (y TV) de ciencia ficción

Esta infografía de @TremulanDesign nos muestra una línea de tiempo del futuro, tal como nos lo contaron las pelis y series de ciencia ficción, con algunos apuntes de humor, como corresponde.

martes, 5 de julio de 2011

Momento mágico-político en mi Twitter

Además de su utilidad como medio para enterarse de cosas y entretenerse, el Twitter puede favorecer la asociación libre... No la propia, sino de la protomente que es internet. Esto apareció simultáneamente en mi TL (los neófitos en esto recuerden que el TL se lee de abajo hacia arriba).

domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Cómo no iba a caer el Imperio Soviético?

A un día de la primera marcha de orgullo gay autorizada por el gobierno ruso, que según Página 12 (abajo, en el Pirulo de Tapa), duró cuarenta minutos antes de ser dispersada por la violencia de grupos de ultraderecha, me surge hacer un análisis del por qué de la caída del Coloso Soviético. Mucho se habló de las razones económicas y políticas, pero hay pruebas irrefutables de que existía un problema de base mucho más profundo.
La mayoría ya conoce el fenómeno inexplicable (o, al menos, inexplicado) del Trololo Man:



Si fuera un caso aislado, no ameritaría mayor investigación.
Pero no. Demuestra una tendencia preocupante.
¿Cómo se explica que entre una de las poblaciones más cultas del planeta, la música pop fuera esto que sigue acá abajo?







¿La Cortina de Hierro estaba ahí simplemente por vergüenza? ¿En qué momento el Realismo Socialista derivó en Pop Bizarro?
¿La gente arriesgaba su vida cruzando el Muro para escapar de la represión política o de la TV (ingenuos)?
Preguntas que deberían ocupar la agenda de los cientistas políticos ocupados con el tema.

Vía Roger Ebert's Journal.

martes, 26 de octubre de 2010

¡Feliz censo del terror!

En el clima de terror que los medios han tratado de imponer, nada como reflotar un clásico.



Hannibal Lecter:
- A census taker once tried to test me. I ate his liver with some fava beans and a nice chianti.

- Una vez un censista trató de entrevistarme. Me comí su hígado con habas y un buen chianti.

domingo, 14 de octubre de 2007

700


 

Todos han hablado de 300.
¿Por qué ser menos? Mejor aún, más que dupliquemos la apuesta y hablemos de 700.
Pero empecemos por los 300 que todos conocen.
Una película que contiene o pertenece a tantos de mis intereses y pasiones: historia, guerra, cómics, griegos, epopeyas en espacios cerrados, actos heroicos y desesperados, imágenes cautivantes, hombres musculosos semidesnudos (¡ups! ¿Lo dije o lo pensé?)... Obvio que tengo algo que decir también.
Antes de verla había leído un montón (pero supongo que una ínfima parte) de todo lo que se escribió al respecto, escuchado el "boca a boca" ( "teclado a pantalla" en muchos casos) y en seguida me produjo un ruido con lo que recordaba del cómic que leí hace unos meses. Así que, ya que leí tanto pre-digerido, decidí que necesitaba refrescarme en las fuentes y volví a leer la novela gráfica antes de ir al cine.
Con Miller, leer no es tan importante como mirar. Su fuerte, aún sobre su condición de guionista, es su capacidad de transmitir él con su dibujo o a través de otros dibujantes un relato que reside más en la diagramación que en la palabra. Un relato en que no sólo lo escrito y lo dibujado cuentan, si no que también como se ven en el conjunto de la página. Tener en cuenta esto, la capacidad de transmitir significados más allá de lo directo y a través de la composición, es importante para entender algunas cosas que no son tan inocentes como parecen en la película y que todo "trabajador de la imagen" conoce y usa (o abusa).
Después de la excelente adaptación que hicieron en conjunto Robert Rodríguez y el mismo Miller de Sin City, realmente esperaba con ganas esta peli. Como dije antes, toca muchos de los tópicos que me interesan.
Bueno... Perdón si divago un poco a diferentes temas y me voy por las ramas constantemente. Y mis disculpas si esto lo lee alguien que no vio la película o leyó el cómic (por suerte, que cuente el final no revela nada nuevo, salvo para algún descolgado absoluto o educado fuera de nuestra cultura occidental).
Lo que se vive en la película no es lo mismo que en la historieta, ni desde el relato, ni desde la ideología... Ni siquiera desde la historia...
Esto en sí no es malo, porque para hacer una buena adaptación a un medio diferente, generalmente hay que retorcer el producto original hasta convertirlo en algo potable en el nuevo formato. Pero lo curioso es que la adaptación en este caso parece, si se la mira a vuelo de pájaro, un calco visual y punto por punto, a nivel relato, del original.
¿Dónde está la diferencia, entonces?
Vamos tan ordenadamente como viene a mi cabeza, tratando de respetar la cronología del film y comparándolos (al film y la cronología) con la historieta de Miller...
Leónidas en la película advierte de entrada al mensajero de Jerjes, enviado para negociar la paz con Esparta, que será responsable por sus palabras. El persa se horroriza cuando Gorgo, la reina, lo insulta (porque, de hecho, lo trató como menos que hombre), y contesta de mala manera. Entonces, cuando Leónidas lo tira al foso, lo hace después de un mensaje edificador sobre el insulto que le hace a su reina y sobre la responsabilidad del uso de la palabra. Esto en el cómic es muy diferente: Gorgo no habla, al mensajero los espartanos lo tratan con socarronería desde el principio y Leónidas lo tira al foso por el mensaje que él quiere mandar, no por lo que el persa haya dicho (mucho menos por insultar a la reina).
Gorgo no tiene en el cómic el peso que le da la película. De hecho, toda la subtrama política que transcurre en Esparta cuando los 300 parten es "original" de la peli (esto incluye el discurso del "freedom isn't free and we pay for it with blood"). Esta es la diferencia más evidente y hasta cierto punto no muy molesta... Es que si no, todos los personajes femeninos hubieran sido esclavas de un tipo o de otro, algo impensable para Hollywood (por lo menos, en los últimos años de "political correctness") y hubieran tenido una sola línea de diálogo. Peor, ¡hubieran parecido mujeres viviendo en las condiciones en que vivían en el siglo IV a.C.!
Ok. En Esparta tenían más "libertad", como que podían heredar bienes de sus maridos y participaban en muchas actividades en conjunto antes de casarse, sobre todo deportivas. Y andaban medio desnudas por ahí. Pero no eran oradoras. Sus maridos las podían prestar a sus amigos o guerreros jóvenes para engendrar más espartanos... De hecho, era común que se esperara de ellas que siguieran engendrando espartanos cuando sus maridos pasaban años en campaña.
Frenemos acá un instante para pensar un poco en esto, porque a partir de acá es cuando la obra de Miller y la de Snyder se separan y empiezan a tomar derroteros totalmente diferentes.
Pongámonos en el contexto histórico, en un aspecto que no aparece en el cómic ni en la película, pero creo que es relevante: estamos a 10 años de que los atenienses les patearon el culo a los persas en Maratón. Los espartanos se la perdieron. Llegaron al campo de batalla sólo para reconocer la magnitud de la victoria de esos afeminados de ideas raras de Atenas.
Leónidas es un rey de alrededor de 50 años de edad, casi al borde de la expectativa de vida en esa época y definitivamente entrado en la senectud (en esa época, repito para las almas sensibles). Un espartano desde que nacía hasta que moría se preparaba para pelear. De hecho, se preparaba para tener una buena muerte en batalla. Una batalla para un espartano era como el cumpleaños de quince o el Bar Mitzvá. Se pasaban horas peinándose y poniéndose aceite mutuamente antes de la pelea. Imagínense lo que significaba entonces para un rey de Esparta. Uno que en plenitud de sus fuerzas vio escaparse la oportunidad de cubrirse de honor contra los bárbaros de Darío y ahora se le escapa, lentamente, la vida, sin otra ocupación que masacrar alguna aldea de ilotas (esclavos de Esparta) de vez en cuando. No hay gloria en la rutina.
Entonces, ¿les parece que haya matado a los mensajeros porque insultaron a su esposa o porque pensara en lo mejor para Esparta?
Si todavía no les parece que hay algo raro, ahondemos un poco más en lo que podría haber sido la mente de un espartano. Ya de movida, el hecho de que llegara a tomar conciencia de sí era un asunto de suerte. Una verruga mal puesta cuando nació, ¡ñácate! ¡Al acantilado! Después, la antítesis de "los únicos privilegiados son los niños"; en Esparta los únicos privilegiados eran los fuertes y no hay nada más débil que un niño. Para cuando llegaban a los 7 años, seguramente habían sufrido más humillaciones y vejámenes que nosotros en toda nuestra vida, eso mientras vivían con sus familias. A partir de los 7, se los alejaba de los suyos (pero recuerden que estas familia también eran de espartanos), y en la agogé, que hoy sería algo así como una academia militar del infierno, las humillaciones y los vejámenes se sistematizaban con el objeto de volver al niño un espartano, esto es, un guerrero que sólo responde a Esparta. Se les enseñaba a robar, a matar, a ser crueles con los débiles, a mantenerse callados (la palabra "lacónico" viene de Lacedemonia, nombre helénico de Esparta; esto los convirtió, al contrario del resto de Grecia, tan abocada a la retórica, en maestros de la respuesta irónica y cortita, el "one liner" del sitcom yankee) y, por supuesto, a amar a un compañero mayor. Lo que se conseguía era más que un soldado: era un psicópata perfecto. Si tenía algo de humano o sensible, era reprimido sin piedad.
Ahora, ¿sigue pareciendo tan "inocente" la matanza de los mensajeros, la provocación a Jerjes, ese proto Golfo de Tonkín?
En el cómic no tiene nada de inocente, simplemente pasa. En el film se lo justifica.
Ya tenemos dos personajes, dos Leónidas, completamente diferentes, por un simple discursito justificativo. Uno, el de Miller, simplemente mata a los mensajeros del hijo de Darío. El otro, el de Snyder, lo hace porque insultaron a su mujer (algo que ningún macho puede dejar pasar) y porque hace al mensajero responsable por el mensaje (previo aviso: todos sabemos que el que avisa no es traidor).
Sigamos adelante con algunas pequeñeces.
Se prepara Leónidas con sus 300 para irse, uno de ellos se adelanta y grita: "Estoy contigo hasta la muerte", Leónidas lo mira y se sonríe. Sigue adelante... Su guardia personal lo idolatra.
En la historieta, esa situación está, pero en un contexto que le da una dimensión completamente diferente, en la última noche de batalla, cuando se saben rodeados y después que Leónidas les dice que van a quedarse ahí a pelear hasta el final. Ahí salta el tipo con su frasecita... Pero Leónidas no sonríe para sí paternalmente... La respuesta de Leónidas es "lacónica": "No te estaba preguntando, espartano". Clarísimo... Esa era la libertad que tenían los espartanos... Morir por Esparta (por lo que el rey de Esparta decretara, de hecho) no era una elección.
Volvemos al tiempo de la película y seguimos ahí, a punto de irnos con los 300.
Cuando los miembros del consejo que lo están despidiendo (recordemos que el consejo había decidido no ir a la guerra y que Leónidas parte "de paseo" con su guardia personal, los 300) le preguntan que deben hacer en su ausencia, Leónidas simplemente les recuerda su deber como espartanos: reproducirse. En la peli lo hacen aparecer, por el contexto, como un insulto. A mí no me queda tan claro. Si un espartano no está peleando, tiene que estar produciendo más espartanos. Recuérdese que Esparta era una ciudad sin murallas. "Las murallas de Esparta son los espartanos", se decía. Pero, asimismo, se puede asociar con un deber femenino: es el rol de la mujer por excelencia.
Ni hablemos de la despedida con Gorgo. En el cómic, Gorgo se entera que su rey se va en ese mismo momento, no la noche anterior. Su comentario: "Por eso estabas tan entusiasta anoche" (entusiasmo que el cómic no muestra, pero la película sí, en una de esas escenas de sexo estilizado que se pueden pasar a las dos de la tarde en Discovery Kids). Despide a su hombre con la típica frase espartana que nos enseñan en la secundaria: "Vuelve con el escudo o sobre él" y punto... En la película tenemos hasta un edulcorado intercambio de objetos, símbolo de su amor. Que no sería tan terrible si no fuera por como banaliza a posteriori el mensaje que Leónidas (no) envía por Dilios, cuando lo manda de vuelta a Esparta para contar la historia que galvanizaría a los griegos. En el cómic, ya estaba todo dicho entre ellos, como espartano y espartana, no había necesidad de esa ida y vuelta (banal) de un símbolo de "amor" moderno.
Partimos hacia las Termópilas.
La marcha que nos cuenta Miller es un constante recordatorio de la dureza y crueldad de los espartanos. El castigo físico a la debilidad. El "baile" permanente al que se somete a los soldados.
La escena más importante nos cuenta que el capitán recibe una golpiza que lo duerme del propio Leónidas, por haberse propasado con una golpiza que, a su vez, le estaba dando a Stelios, que se la merecía por haber tropezado...
La marcha que nos cuenta Snyder... Bueno, Snyder en realidad nos cuenta que los persas son muy malos y matan a todos en una aldea y los usan de decoración navideña.
¿Por qué? Porque si no, siguiendo con la historia de Miller, el próximo impacto de crueldad, los exploradores persas empalados y usados como argamasa, hubiera seguido mostrando a los espartanos como... espartanos, en lugar de paladines de la Nueva Era. Ahora, después de ver lo que hicieron los exploradores persas, la crueldad espartana es sólo una respuesta adecuada (otra vez, como con el asesinato de los mensajeros de Jerjes).
Después viene toda la parte de las peleas, bastante buenas, sobre todo en relación con otras del género de espadas y sandalias que hubo recientemente.
Debo confesar que una buena pelea, bien filmada, me complace sobremanera (giro idiomático este último que he estado esperando por años poder usar). Casi que perdono la atrocidad que se hizo con La Ilíada en Troya al verlo a Aquiles pelear haciendo honor a su seudónimo, "el de los pies ligeros".
Acá los combates están filmados de un modo no muy original después de Matrix, pero no abusan de los cortes abruptos como en otras y se enfocan en el accionar de un personaje por vez, dándole a la acción una cierta coherencia y una estética que en general se extraña en otros intentos similares.
Por cierto, el rinoceronte y el gigante de los Inmortales, son invención de Snyder, no aparecen en el original.
Los Inmortales... Miller exagera todo: Efialtes no es un simple jorobado, es un jorobado exagerado. Pero Snyder convierte al enemigo en bestias. Los Inmortales son bestias, no soldados preparados por años como los de Esparta. Hay bestias de todo tipo al servicio de Jerjes, hasta un verdugo semi-humano con brazos de hacha (que tampoco está en el cómic: al general fracasado le cortan la cabeza con una muy común hacha de dos hojas)...
¡Ojo! No hay duda de que la corte de un rey de reyes de esa época debe haber sido un circo freak, pero acá hay una evidente bestialización de todo lo que no es griego.
Esto me recuerda algo que dijo el excelente historiador y execrable bushista de la primera hora Victor David Hanson (cuyo libro The Western Way of War está en la lista de recomendados para leer sobre la historia de las Termópilas en el graphic novel de Miller) en su crítica (elogiosa, por cierto) de la película: que la película refleja claramente como los griegos (y, por ende, los espartanos) se veían a sí mismos. Hablando de como los griegos se ven a sí mismos, no puedo dejar de pensar en Homero, pero Homero Simpson, cuando piensa en sí mismo y se ve con un cuerpo atlético. Y algo de cierto hay: los griegos se veían como los iluminados en un mundo de bestias. Pero digamos que ahí se huele un poco más del tufillo post 9/11 que en muchas de las otras cosas que vengo puntualizando: lo que era exageración en la historieta de 1998, se convierte en deshumanización absoluta en la película del 2006. Este cambio es el que me parece el menos inocente de todos.
La traición de Efialtes es otro punto (¿más?) de diferencia entre las dos obras. Va todo igual hasta que Leónidas le hace levantar el escudo y le dice que lo siente, que no puede pelear a su lado. Ahí, obviamente, en la película se lo suaviza con la sugerencia de que puede hacer tareas auxiliares para los espartanos, que es una tarea de ilota (esclavo espartano, pero no olvidemos que Efialtes es espartano, después de todo, no puede aceptar eso de todos modos, ni creo que otro espartano se lo hubiera ofrecido, a menos que lo hiciera como insulto mortal, aunque a nuestros oídos, y en el contexto de la película, suene como una oportunidad). "Maldito seas, Leónidas", dice Efialtes, y ya sabemos que pasa.
En el comic book, Efialtes se da cuenta de que sus padres "se equivocaron por amor" al no tirarlo del risco como correspondía con un deforme y hace él lo que debieran haber hecho ellos como buenos espartanos: salta de un risco (sin que Leónidas se mosquee por el asunto). Se hace pomada, pero sobrevive. Recién ahí, sintiéndose traicionado por sus propios dioses, decide vengarse de su destino. Si ni siquiera haciendo lo que debe hacer un espartano en su caso, tiene éxito, debe buscar otra cosa.
En una escena posterior (que no está en la película) se lo ve conmovido por la crueldad innecesaria con que los Inmortales a los que guía despachan a los pocos griegos (no espartanos) que defendían el paso secreto hacia las espaldas de los 300, y eso le da otro sentido a su alegato final con Leónidas: Efialtes realmente quiere que nadie muera y que todos ganen algo. No deja de ser un traidor, pero no es el monstruo traidor que pinta Snyder que se vende por un free pass a un burdel freak. Es un tipo traicionado a su vez por sus padres, su nación y sus dioses.
Otro detalle: la relación de Stelios no es con el hijo del capitán, si no con el capitán, y es una de burla y rebaja constante, no de camaradería viril, e incluye castigo físico directo, como en el episodio antecitado de la marcha. De que el capitán tiene un hijo no nos enteramos en la historieta hasta que lo matan y se vuelve loco, rompiendo la formación.
Eso es volverse loco para un espartano: romper la formación. El espartano no es el héroe homérico, el guerrero de areté (virtud, algo que destaca, en este caso en combate), que sale a pelear mano a mano contra otros guerreros de similares características y concepto del honor.
La fuerza militar de Esparta reside en la falange: fila tras fila de hombres con largas lanzas, formando un compacto erizo mortífero imposible de resistir (hasta que al astuto Epaminondas de Tebas se le ocurrió el "orden oblicuo" y arrasó con los espartanos, pero eso es otra historia). La virtud individual, entonces, pasó de ser el areté, lo que distinguía al individuo, a ser la sophrosiné, la templanza, el "matener la línea", ser parte, un engranaje anónimo, pero indispensable, de la falange.
Cuando Héctor mata a Patroclo, su parej... errr... amigo Aquiles, enloquece y mata a un rebaño de ovejas y hace todo tipo de salvajadas en venganza por su muerte. Ni un griego se mosqueó (no mucho). Cuando los persas matan al hijo del capitán, este, en su locura, rompe la formación y avanza por adelante de la línea, exponiendo al resto de los espartanos. Lo reducen entre tres, pero no por salvarlo de su locura, sino para devolverlo a la formación.
En fin, vayamos al último punto, exclusivo de la película, absolutamente visual y de alto impacto ideológico: la muerte de Leónidas. Mejor dicho, la última imagen de Leónidas muerto, atravesado por flechas, los brazos abiertos en cruz.. Si, la perfecta iconografía cristiana... Eso que decía al principio de transmitir significados a través de la composición, ¿se acuerdan? Inmediatamente me vino a la memoria la primera vez que me di cuenta de esto, en mi adolescencia (tal vez niñez), mirando El Hombre Omega, pálida adaptación protagonizada por Charlton Heston del excelente libro de Richard Matheson Soy Leyenda. En esa adaptación, dan vuelta totalmente el sentido del libro y terminan convirtiendo al mandibuloso Heston en un mártir, que muere con los brazos extendidos, la cabeza volcada a un lado... Miller también usó el recurso en otra historieta (Daredevil Reborn, si mal no recuerdo) en una hermosa composición en que los cuadros tradicionales de la historieta dibujaban una cruz con el protagonista adentro. Pero con otro sentido, de renacimiento, después de la muerte.
Como dije antes, en fin... No voy a entrar en detalles sobre la incongruencia conceptual de esto. El mensaje, de todos modos, es claro.
¿Conclusiones? Es una película que apela a emociones primarias, pero a mí, que lloro con todas, no me emocionó ni un poquito. Yo lloro con El viento y el león en la parte en que los árabes pisotean el oro que les dan los europeos por traicionar al Raisuli (¿se escribía así?). En serio. Todas las veces que la veo.
Visualmente y cinemáticamente, es impecable, aún en su manera burda de transmitir algunos mensajes.
Le falta ritmo. Le falta substancia.
Que no hablen de los 700 griegos que se quedaron con los 300 vaya y pase porque se habla de la leyenda, el mito, de esos 300.
¿Es tan bushista como la pintan? No se... Mucho de lo que parece ideología neocon en un primer vistazo, también se puede explicar por la simple edulcoración a que propende todo producto de Hollywood, de izquierda, de derecha o del medio. Los grises no existen. Los buenos deben ser buenos. No pueden ser una banda de psicópatas peleando por un capricho de un rey al que se le pasa el cuarto de hora sin gloria. Entonces, pelean por La Libertad (o, como se le "escapó" a Leónidas en uno de los discursitos de entre batallas, "las libertades", que automáticamente nos remite a "las libertades civiles", que brillaban por su ausencia incluso en el contexto casi naif de la película), la Razón, la Justicia.
Eso, intencionadamente o no, pone la película, hoy, en el campo de la propaganda bélica, de los que creen en la guerra entre civilizaciones.
Una pena.
Pero un excelente material para disparar reflexiones sobre los cuatro niveles que encontramos en este episodio cultural:
- El hecho histórico.
- El mito histórico.
- La transformación del mito en un relato: el cómic de Miller (a su vez, basado en otros relatos, referidos al mito y al hecho histórico).
- La adaptación de ese relato al cine de Hollywood (una fábrica de mitos con sus propias reglas).
Sobre el hecho histórico, tenemos una batalla en condiciones desiguales entre el ejército más poderoso de la época, contra una fuerza mínima de griegos. Ahora bien, la historia nos cuenta que eran alrededor de 7.000 los griegos defendiendo un paso virtualmente inaccesible para el atacante. Los espartanos, una pequeña proporción (incluso si se cuentan los ilotas que los acompañaban, alrededor de dos por cada espartano), asumen el mando y pelean hasta el final, cuando el enemigo descubrió el paso alternativo y los Inmortales los rodean.
Pero los espartanos no se quedaron solos. No murieron 300 en ese día final. Con ellos murieron 700 tespios. Encima, la guerra no se definió ni cambió mucho por este gesto desesperado, que, al fin y al cabo, fue una derrota. La guerra se definió en el mar, con la batalla de Salamina, dónde la flota ateniense derrotó a una flota superior persa. ¿Cuántos recuerdan la heroica batalla de Salamina, con los griegos, menos numerosos, efectivamente ganando? Interesante, ¿no?
El mito, tal como nos llega, sólo nos habla de Leónidas y sus espartanos. ¿Por qué?
Tal vez porque la estructura de los relatos que perduran y nos gustan a un nivel casi podríamos decir que visceral tiende a ser muy simple. No puede frenar la acción ejemplar, heroica, para explicarnos que no eran sólo espartanos, que la batalla en sí no fue definitoria y entrar en ese mar de grises que es la historia real. Digamos que en ese sentido la construcción mítica de estos actos ejemplares funciona mucho como la propaganda: exaltando un aspecto y, de ser necesario, volviéndolo algo mucho más relevante de lo que fue. En el caso de las Termópilas, afirmando que la batalla aglutinó el espíritu helénico y permitió derrotar a los persas... Cuando la realidad nos muestra que los griegos ya estaban tirando para el mismo lado y en cuanto derrotaron a los persas ya se volvieron a agarrar del cuello unos a otros... Pero la realidad no es el territorio del mito, aunque muchas veces tome un elemento de ella y lo exagere en un aspecto, como en este caso.
Y del mito es de donde salen los relatos "populares". Uno de estos relatos es la graphic novel de Miller, inspirada en The Hot Gates de William Golding, entre otras fuentes. Como fui comentando a lo largo de la crítica, la historieta de Miller queda bastante bien parada frente a lo que se hizo de ella: no hay una toma de partido ética en las acciones de ninguno de los bandos, los espartanos, a pesar de ser los "héroes", son mostrados con toda la crueldad que poseen, la acción es llevada adelante, valga la redundancia, por la acción misma. No es un gran cómic, pero es una historia bien contada sobre el mito, "revisado" a la luz del conocimiento histórico: tal vez no aparezcan los ilotas, pero no es esa la historia que le interesaba contar a Miller. O sea, existe un recorte de la realidad, pero al mismo tiempo un cierto respeto por esta.
Hollywood, la fábrica de mitos de la era moderna y post-moderna, no acepta grises. Tiene varias reglas claras en cuanto a lo que "vende" y a lo que es "aceptable". Los grises no entran en la ecuación. De las Termópilas, sólo ven los 300; de los 300, sólo ven los aspectos heroicos; los héroes no dudan ni tienen matices: si hacen algo malo, es porque les hicieron algo malo. Como decía antes, uno debe adaptar el relato al medio. Pasar del cómic al cine, aunque tienen muchos elementos de relato en común, implica una concentración en ciertos aspectos en detrimento de otros. A veces, hasta inversiones, para hacer el relato inteligible (un ejemplo muy claro es Blade Runner, donde se concentra todo en la acción policial de la novela de Dick e incluso se invierten cosas, como la relación con animales "vivos" y "mecánicos", por no disponer el tiempo como para explicarlo adecuadamente si se siguiera el camino de la novela). Lo extraño es que en este caso la graphic novel es muy acotada y, así como se puso especial cuidado en reproducir al detalle algunos "fotogramas" de la historieta, la historia en sí hubiera resistido el pasaje sin muchos problemas (los que ya señalé anteriormente).
Esto va más allá de una intención política manifiesta, a pesar de la oportunidad (¿oportunismo?) del estreno. Tiene que ver con esta idea de un público que no "compra" los matices, las historias bien contadas, que recibe todo a nivel visceral y sólo reacciona a las fórmulas. Esto lo que muestra en realidad es la falta de imaginación de los ejecutivos de Hollywood, que, el día de hoy, son más administradores de empresas que productores creativos de carrera. Pero creo que no descubro nada nuevo.
Antes de terminar, quisiera volver un poco sobre el caso de los tespios. Tespia era una pequeña ciudad al norte de Atenas, justo en el camino de los persas. En Tespia se dedicaban al arte, no a la guerra. Vivían en democracia. Los 700 tespios que eligieron morir en las Termópilas eran los únicos soldados que tenían para defenderla. Después de la batalla, Jerjes ocupó su ciudad y la destruyó.
El morir en batalla era un honor para los espartanos. Si eran derrotados, un deber. Sólo una mínima parte de su poderoso ejército estaba involucrada en la batalla y Esparta no corría ningún riesgo inminente.
Los tespios eran verdaderos ciudadanos libres, que se ofrecieron al sacrificio por honor y dignidad, no por condicionamiento educativo.
¿No hay en los tespios en las Termópilas material para un mito mucho más hermoso?

jueves, 4 de octubre de 2007

El principio del fin

Hoy se cumplen 50 años del lanzamiento del Sputnik.
Por primera vez, una máquina llegó a donde ningún hombre había llegado antes...

jueves, 26 de julio de 2007

La manzana de Newton, la naranja de Darwin...


Ayer leí en el blog Ensayo y error de Valeria Román de Clarín la entrada El obispo, el mono y el bulldog.
Pensé que era sobre la campaña y los problemas del PRO en elegir candidato a presidente, pero no.
La parte principal dice los siguiente:

El acalorado cruce de comentarios sobre el aborto legal y seguro me recuerda al debate sobre la teoría de la evolución en el siglo XIX. El naturalista británico Charles Darwin publicó su teoría en 1859. El primer día que salió a la venta se compraron 1.250 libros y la polémica que se armó fue muy tensa.

Darwin había publicado evidencias científicas que demostraron que las especies cambian a lo largo del tiempo y que los simios tuvieron antepasados en común con los seres humanos.

Hay una metáfora anglosajona que dice más o menos, refiriéndose a las falsas analogías, "estás comparando manzanas con naranjas".
La idea es que las dos son frutas, pero ahí se acaba la similitud.
El artículo empieza con una analogía (de orden personal, debido al adecuado "me recuerda") entre dos debates, el de la evolución a fines del siglo XIX y el del aborto a principios del siglo XXI, que no tienen en común más que son debates y son acalorados.
Pero vamos por los temas de fondo primero.
La comunmente llamada "teoría" de la evolución no es tal. La evolución es un hecho científico, comprobado por el registro fósil y la observación directa de fenómenos evolutivos.
Si bien en la época de Darwin esto no era tan así, lo que él propone no es "la" teoría de la evolución, sino "una" teoría de la evolución, para explicar los mecanismos de la misma.
¿Cuál es la diferencia?
Usemos una analogía: que el sol sale todas las mañanas es un hecho científico comprobable. Ahora bien, yo puedo hipotetizar que se debe a que el Sol gira alrededor de la Tierra o a que la Tierra gira sobre su eje. Esas son dos teorías que explican los mecanismos del hecho científico de que el Sol sale a la mañana.
Ambas teorías pueden ser refutadas por medio de la observación astronómica. Una de las dos fue contrastada a favor con las observaciones tantas veces que a su vez se ha vuelto un hecho científico: la Tierra es la que gira.
Darwin lo que hace, entonces, es arriesgar una hipótesis de como es que funciona el hecho científico de la evolución. El propone, específicamente, un modelo de cambio al azar y selección natural para adaptarse a las condiciones locales. Esta es básicamente la teoría darwinista de la evolución, que por pereza convertimos en teoría de la evolución y así terminamos confundiendo el hecho (la evolución) con la teoría (el mecanismo darwinista de cambio aleatorio y selección natural).
Esto es básicamente donde estamos parados hoy. Existen teorías científicas de la evolución diferentes de la de Darwin, en su gran mayoría superadoras, como sucede con la "evolución" dentro de las ciencias.
¿Quiénes se opusieron a Darwin en su momento? Bueno, es evidente que muchos religiosos, pero la mayor oposición no vino de la iglesia (o las iglesias), sino de los mismos científicos de su época. Algunos porque rechazaban la evolución in toto, otros porque adherían a otros modelos evolutivos (lamarckianos, por ejemplo).
Lo mismo pasó con Galileo: por más que se ponga a la Inquisición como los malos, ellos sólo fueron los ejecutores de lo que pedían los colegas de Galileo (hay que notar, sin embargo, que en esa época la "investigación científica" no existía como tal y que los eruditos en todos los campos eran casi todos eclesiásticos. No se puede meter nuestro modelo con calzador en el pasado sin deformar el contexto).
¿Por qué se hace tanto hincapié, entonces, en los religiosos que se oponen/opusieron a las ideas científicas? Arriesgo dos razones: detenta(ba)n mucho poder sobre la opinión popular y sus fanáticos eran un blanco fácil de rebatir sin esforzarse intelectualmente, ergo, excelente material de propaganda de la ciencia (la propaganda tiende a simplificar las cosas para volverlas fácilmente digeribles, sin importar mucho si la verdad sale mal parada del intento).
Hoy por hoy, muchas religiones aceptan la evolución como un hecho, dejan la discusión de los mecanismos a los científicos (muchos de ellos religiosos, laicos y de los otros) y se dedican, en su gran mayoría, a discutir la metafísica del asunto, que es su campo.
Hay fundamentalistas que siguen negando los hechos, pero de ese tipo de gente hay en todos lados.
Así, el religioso (occidental y judeo-cristiano) puede preguntarse con toda propiedad cuándo (en qué punto de la evolución desde el primate primordial) el hombre recibe el alma y se vuelve, entonces, un sujeto de la "gracia divina".
No es un tema menor, ya que en esta pregunta metafísica reside mucho de la ética de nuestra cultura. Pero no es una pregunta científica.
Y acá es donde entroncamos con el debate sobre el aborto.
Se confunde un debate sobre un tema eminentemente científico con otro sobre ética.
Es más, la analogía en sí sugiere que hay una posición "científica" sobre el aborto y otra "religiosa" (en realidad, más bien "oscurantista"). Esas asociaciones simples, como decía antes, refiriéndome a la propaganda, funcionan en desmedro de la verdad. De hecho, son el material básico de la propaganda, pero ese es otro tema.
Sobre el tema del aborto hay dos preguntas científicamente válidas, pero engañosas en cuanto a sus consecuencias.
La primera es, ¿dónde empieza la vida?
La otra es, ¿dónde empieza la conciencia?
Son preguntas que no tienen respuesta clara y que están en los límites de la ciencia con la metafísica.
¿Tiene vida un prión? ¿Un virus? ¿Un óvulo fecundado?
Depende de dónde uno se pare, la respuesta para las tres puede ser si o no. Uno puede argumentar que, por ejemplo, un virus tiene vida al ser un organismo autónomo, mientras que un óvulo fecundado tiene vida en el mismo sentido que la sangre o las uñas, como parte de una entidad mayor, pero al no ser autónomo, no está vivo per se.
¿Cuándo empieza la conciencia?
Acá el asunto es más difícil aún: ¿nos volvemos totalmente deterministas (fundamentalistas científicos, me atrevería a decir) y consideramos que la potencialidad del individuo está absolutamente contenida en la mezcla única y prácticamente irrepetible de los genes del padre y de la madre en el óvulo fecundado? ¿O determinamos que la conciencia debe ser considerada otra cosa y depende de la capacidad de tener "conciencia de sí mismo", algo que se desarrolla a posteriori? ¿O suponemos conciente al ser vivo capaz de sufrir?
Mientras tanto, el gran dilema religioso es similar al de la evolución: ¿Cuándo entra el alma al cuerpo? ¿Cuándo se fecunda el óvulo? ¿En algún momento en el proceso embrionario? ¿Cuándo es bautizado?
¿Qué nos queda entonces, cuando en realidad la ciencia no aporta una respuesta, porque virtualmente el tema está fuera de su campo y se convierte en un problema ético?
Simple: tratar el debate como lo que es, un debate sobre ética.
No es un debate sobre hechos o teorías científicas, si no un debate sobre posiciones personales, éticas y morales.
Si hay algo que le hace mal a la ciencia y a la aceptación y uso popular del método científico es que la utilicen como argumento de autoridad en campos que le son ajenos: "es así porque la ciencia lo dice" es tan nefasto como "es así porque mi libro sagrado lo dice", o "es así porque Dios me lo dijo al oído".
Sí se debe aplicar la lógica al debate. Sí, hasta donde es posible, el método científico, que permite separar la proverbial paja del trigo.
Mi posición respecto al "debate sobre la evolución" me parece que es clara: estoy del lado de lo que se puede comprobar científicamente.
Mi posición respecto al aborto es simple: no estoy en contra.
Soy agnóstico, así que no suelo "creer" en las cosas. No tengo claro dónde empieza la conciencia, dónde la vida, dónde la responsabilidad de los unos por los otros.
Si tengo claro que todos los años muchas mujeres (y niñas) abortan en condiciones deplorables, con riesgo de su vida.
Así, aunque muy en el fondo no puedo dejar de ver el aborto como un asesinato, no creo que las prohibiciones sean la solución de nada, sino la educación. Pero para que la educación haga efecto hace falta primero contener el problema concreto hoy.
Hoy hay violaciones.
Hoy hay embarazos peligrosos para la madre.
Mientras como sociedad no resolvamos esos problemas (cosa que tal vez nunca podamos), no podemos darnos el lujo de tomar ciertas posiciones éticas mientras gente inocente (mujeres) muere.
Soy brutalmente pragmático con esto, aún contra lo que siento directamente como "lo correcto".
Tal vez muera algún Darwin embrionario en el proceso, pero estamos matando asimismo a la madre que podría darnos otros.

sábado, 23 de junio de 2007

Tu modelo, mi modelo.

A la vuelta de la esquina de un salto para atrás en mi ciudad, hacia un modelo bastante retrógrado, disfrazado de eficiente, me parece un buen momento para compartir un trabajo en el que estuve involucrado el año pasado, sobre el progreso urbanístico en Buenos Aires.
Hace mucho tiempo que me preocupa bastante como el fenómeno de los countries y barrios privados o simplemente exclusivos (y exclusivistas) impacta en el entramado social en que vivo.
Están empezando a surgir las primeras generaciones formadas en espacios de exclusividad, vedados a interacciones no utilitarias con miembros de otros espacios. Chicos que se criaron no sólo en colegios privados, sólo en contacto con otros chicos de su mismo nivel socio-económico, si no directamente en esta suerte de guetos para pudientes, tal vez con la misma clase de mentalidad sectaria que ya vimos históricamente surgir en los guetos usualmente pobres.
Por supuesto, la violencia será más sutil o disimulada, pero el quiebre con el resto de la sociedad no menos marcado.
No se, algo me suena terriblemente mal cuando miro para atrás y recuerdo mi propia educación estatal, de clase media, pero en contacto con gente de todo tipo, con la inclusividad como objetivo (nada de "colegio exclusivo, de nivel", como propalan los avisos para atraer clientes a dichos centros educativos. Ya desde el vamos: exclusivos y clientes, nada más alejado del ideal de formación ciudadana...).
Recuerdo pasar la tarde chapoteando en el barro de un conventillo jugando a los autitos con mis amigos y al caer la noche besuquearme tímidamente con mi noviecita, hija de un gerente de una "empresa líder". Todos recibiendo la misma educación, en la escuela y en la calle. Unos irían a la pileta del club y otros a la Pelopincho de la terraza, pero todos compartíamos los mismos códigos. Todos nos reíamos de las mismas cosas. Amábamos y odiábamos de la misma manera.
Ahora, no se que va a pasar. No creo en los Apocalipsis de ningún tipo. A todo nos adaptamos, como individuos, como sociedad o como especie. Pero no dejo de sentir que algo muy importante se está perdiendo. Algo que era bien nuestro y bien bueno.
Les dejo el cortito La ciudad que huye, de Lucrecia Martel, con quien charlamos mucho de todo esto mientras hacíamos este y otro laburo que quedó inconcluso.
Disfrútenlo. Pero, más que nada, piénsenlo.

sábado, 14 de abril de 2007

Todo es relativo: la supervivencia del más fuerte.


Si hay algo que agradezco constantemente es que haya científicos que dejan de lado la investigación y se dedican a la divulgación.
Vivimos en un universo fascinante al cual la investigación científica trata de entender cada día más y ese entendimiento se especializa más cada día y escapa otro poco de nuestro alcance. Del nuestro como no-científicos y del alcance de científicos especializados en otras áreas. Nunca va a haber demasiados libros, documentales o programas de TV dedicados al tema.
El filósofo natural que podía tener una idea de todo el conocimiento sobre la naturaleza murió con el siglo XVIII, décadas más, décadas menos.
Por eso, estos divulgadores son tan importantes para ponernos en contacto con el universo y tener una imagen de la realidad al menos aproximada a la que se tiene en los límites del conocimiento en todas las áreas.
Aunque me parece mucho más importante el contacto que permite al "común de la gente" con el método científico, una herramienta de pensamiento crítico poderosísima y muchas veces lamentablemente peleada con el tan exageradamente ponderado "sentido común", que, como dice mi madre, es el más común de los sentidos.
Como siempre, ya empiezo a divagar en la introducción y corro el riesgo de hacerla más larga que el asunto...
Así que, al grano.
Gracias a internet llevo años participando en foros de todo tipo en inglés y castellano (además de mi experiencia con personas "reales", que la tengo, aunque no lo parezca) donde encuentro gente muy inteligente haciendo uso de expresiones aparentemente ligadas a un conocimiento científico, producto de la divulgación que tanto alabé antes, pero que son tergiversadas de un modo u otro en formas peligrosas.
Una de las más comunes y aparentemente más inofensivas es el usual "todo es relativo". A veces, precedido o seguido por un autoritativo "como dijo/decía Einstein".
Usar la frase "revolverse en la tumba" parece apropiado... El pobre Einstein pasó su vida tratando de encontrar constantes y sistemas que permitieran desmadejar el intríngulis de sucesos relativos para verlos más allá de su circunstancia espacio/temporal. De esto se trata la Teoría de la Relatividad Especial.
De hecho, la Relatividad Especial se basa en un absoluto, la constante c, que es la velocidad de la luz, igual para todos los observadores, independientemente de su situación espacio/temporal.
Pero veamos aparte la frase en sí: todo es relativo. Simplemente, es una paradoja lógica, similar a la paradoja de Russell. "Todo" es un absoluto, ergo no es "relativo". Si "algo" ("todo") es absoluto, entonces, la frase "todo es relativo" es falsa.
Si uno debiera trazar el origen conceptual de esta frase ya casi parte del "sentido común", hay que irse a la antropología y el Relativismo Cultural, que asimismo es una herramienta de trabajo, pero, en uno de esos casos de polinización cruzada que terminan creando una especie de monstruo, de algún modo fue legitimada por el parecido fonético con la teoría física y expandida más allá de su campo a un estadio ideológico de dudosa legitimidad ética. No es lo mismo justificar el "todo es relativo" con una referencia a un ignoto antropólogo cultural que invocando el nombre de Einstein.
El efecto que este tipo de re-interpretaciones simplistas y hasta falseadas de los conceptos de las ciencias "respetables" tienen en las ciencias sociales hasta el día de hoy es impactante, como con mucho humor demostró Alan Sokal, en su famoso "escándalo". No puedo dejar pasar la oportunidad de recomendar la lectura de su libro Imposturas Intelectuales, producto del susodicho escándalo, tan gracioso como devastador.
Pero tal vez la más horrible, en todo sentido, interpretación libre de una teoría científica aplicada al campo social se da con la Teoría de la Evolución de Darwin, basada en el principio de selección natural.
Inmediatamente se tornó la "supervivencia del más apto" en la "supervivencia del más fuerte" y se creó el "darwinismo social", virtual justificación "científica" para todas las expansiones racistas (imperialismo británico, Manifest Destiny, hasta Mein Kampf) desde que Spencer leyó a Lamarck (no a Darwin), antes de que El orígen de las especies fuera publicado.
Porque el mal llamado "darwinismo social" es simplemente la filosofía evolucionista de Spencer, con ropaje de autoridad prestado por Darwin. Prestado muy a regañadientes, ya que la supuesta teoría de la evolución científica en que se basa es la del lamarckismo, como decía antes, que está conceptualmente en las antípodas de la de Darwin y fue completamente desacreditada exactamente por el darwinismo (salvo en la URSS de Stalin, que se aferró a ellas a través de Lysenko, con resultados desastrosos para el país).
Aunque la tentación es grande, no voy a entrar en detalles de como esta tergiversación puede ser refutada con el propio Darwin. Recomiendo un texto ejemplar (como todos, me atrevo a decir) de Stephen Jay Gould, El tajo más cruelísimo de todos, que se encuentra en su libro Un dinosaurio en un pajar, donde se dedica a destrozar Mein Kampf.
Es todo un tema ver como algo que es sumamente positivo, como la divulgación científica, se puede volver un modo de justificación de las cosas más peregrinas, desde lo más inocente hasta lo más nefasto.
Me deja pensando que así como el cross-breeding entre ciencias de un modo poco riguroso produce esos pequeños y grandes monstruos, lo mismo pasa cuando este saber mal digerido se mezcla con el sentido común. Entonces, tal vez, lo que realmente falta, más que la información científica a nivel lego, es una formación científica un poco mejor del ciudadano. Se necesita gente que cuestione el sentido común, con bases sólidas en el método científico. Que cuestione sus propias creencias, para descartarlas si son falsas o reforzarlas si parten de algo honesto.
Lo que es una excelente apertura para hablar sobre la falsa pelea entre ciencia y religión... Pero mejor dejarlo para otra vez...

domingo, 8 de abril de 2007

Kosmogonikon


De lo que leí el último año, uno de los textos que más me impresionaron fue Eureka de Edgar Allan Poe.
Escrita en 1848, esta cosmogonía relata el proceso "lógico" de creación del universo material por una fuerza espiritual.
Poe llama este ensayo "Poema en prosa", lo que deja mucha tela para cortar sobre la nada inocente visión del autor sobre el lenguaje. Pero lo realmente impresionante es que, a décadas de que Friedman predijera y Hubble corroborara la expansión del universo, uno a partir de la Teoría de la Relatividad General y el otro a través del telescopio, Poe describe un universo con esas características, con el herramental provisto por Newton y su propio cerebro.
¡Ojo! No es que su descripción sea "exacta", en razón de lo que conocemos ahora, si no que es impecable el proceso por el que llega a eso, tan similar a nuestro actual mito cosmogónico científico, el Big Bang y el universo en expansión. El relato es hecho supuestamente por un visitante del año 2848, lo cual, por momentos, parece una explicación razonable: alguien con un profundo conocimiento de la "actual" cosmogonía que tuviera que explicarla en el S XIX con los conocimientos de física de la época contaría una historia bastante semejante, sin meterse con las cuatro dimensiones del continuo espacio-tiempo, ni la curvatura gravitatoria de ese continuo o c (la constante de la velocidad de la luz). Tal vez fue realmente una broma de un viajero en el tiempo...
Una cosa muy interesante que surge como corolario de esta cosmogonía, que se basa en un momento creador de la Deidad y a partir de ahí desarrolla todo el funcionamiento del universo (incluyendo el problema de la homogeneidad, que hasta hoy es uno de los problemas cosmológicos claves), es que realmente se sigue prolijamente como un resultado lógicamente necesario de ese acto creador singular. Ahora, una Deidad creadora es un aspecto cultural Judeo-Cristiano, en este caso relacionado sobre todo a la Historia material, es decir, fuera del espacio mítico de las cosmogonías de otras religiones. ¿Por qué esto es interesante? Porque es exactamente la objeción que Fred Hoyle y Nalin Chandra Wickramasinghe hacen a la teoría del Big Bang: es un producto de una cultura creacionista. Por eso el Vaticano no tuvo problemas con aceptarla y no quemó a nadie en el proceso...
Viendo como sin necesidad del andamiaje teórico/experimental moderno se puede llegar a conclusiones lógicas parecidas sólo partiendo desde el principio espiritual creador y usando las herramientas de la deducción y la inducción (el método científico, se podría decir), uno se tienta a preguntarse sí, efectivamente, las actuales teorías de creación no son más que ingeniería inversa de una secuencia lógica que parte de una premisa cultural...
En fin... De todos modos esta larga introducción, porque eso fue todo lo anterior, me deja el camino despejado para lo que me interesa: mi propia cosmogonía.
A diferencia de Poe, yo no tengo la misma proporción de herramientas de análisis en relación al conocimiento del tema que él tenía en su época, ni fui visitado por un bromista de 3007. Pero nunca me falta entusiasmo a la hora de divagar un poco.
Hablando de poco... Después de tanta intro, lo que escriba va a parecer poco... Bueno, que se le va a hacer...
La cosmogonía que voy a plantear parte de una hipótesis que me recuerda un poco a la magia o a la homeopatía. Esto es, sólo una cuestión de semejanzas sin ningún fundamento físico o matemático que yo conozca o que siquiera esté a mi alcance. O sea, es especulación salvaje.
La idea surge de la supuesta semejanza (¿Ven? Magia pura) entre singularidades escondidas detrás de sus respectivos horizontes de eventos: la simple singularidad del Big Bang y las múltiples de los agujeros negros.
¿Qué es lo que yo sé de esos eventos escondidos? Que uno produjo toda la materia, energía, espacio y tiempo al principio y que los otros se tragan todo eso para no ser visto nunca más.
A partir de ahí, en mi imaginación desbocada se formó la imagen de un universo cerrado, con múltiples "desagües" (los agujeros negros) que llevan todo lo creado a la cloaca central (el Big Bang). Y todo empieza otra vez...
¿Otra vez? No necesariamente, ya que el tiempo es una dimensión más de este modelo y, entonces, se presenta en su conjunto como algo fijo en la Eternidad. Horrible perspectiva desde el punto de vista filosófico para el libre albedrío, pero por suerte existe el Principio de Incertidumbre y a nivel individual recuperamos todas nuestras libertades.
Retomando el tema de la cosmovisión científica (o pseudo-científica en mi caso) como resultado de una cosmovisión cultural previa, debo decir que la imagen de Ouróboros, el gusano que se muerde la cola, siempre me fascinó, al punto de juguetear con la idea de tatuármelo (y no tengo ningún tatuaje, hasta donde yo veo), y evidentemente tiene una influencia sobre este modelo que propongo.
Resulta imposible, al menos para mí, hacerme una imagen cabal de este modelo... Como recordando un sueño casi que intuyo una serie de hipertoroides en N-dimensiones, todos con centro en cada agujero negro y, de algún modo, en el Big Bang... Y casi que visualizo una distribución fractal... Pero es como el eco de un sueño y nada más.

sábado, 10 de marzo de 2007

¿Cuántos megapixels tiene tu metáfora?


"Una imagen vale por mil palabras"
Proverbio (demasiado) popular

¡Pucha qué es difícil llenar de contenido un título tan bueno!
Es no sólo la descripción justa del tema, si no también ingenioso y autocontenido (es una imagen/metáfora). Incluso, provoca la sonrisa cómplice del lector...
Se podría decir que en términos de manejo de información es bastante "pesado"...
Si cada píxel necesita un mínimo de 8 bits para definirse en una escala de grises y de 16 a 24 bits para una gama de colores, ¿cuántos bits hay en esa pregunta? ¿Cuántos genera en el que la lee?
Haciendo un paralelismo directo, considerando que cada "palabra" digital es un byte (8 bits) y habiendo 5 palabras en el título, se podría decir que hay 5 bytes = 5 pixels de gama de gris en esa frase. O sea, 5 míseros puntitos grises...
¿Podémos decir lo mismo, en imagen, con cinco puntitos grises?
Cómo cambia la perspectiva cuando uno mete un poco de informática de por medio...
Bueno, un purista podría decir que esos puntitos grises, las palabras del título, tienen a la vez funciones de data y de modificadores. Lo primero que notarían es que dejé afuera los signos de pregunta.
Ok.
¿Qué valor le damos a esos modificadores? ¿Qué equivalente en imagen tienen?
Ahí se complica todo un poco y no es por el lado que quiero ir, aunque es claro que cualquier valor, arbitrario o funcional, siempre va a dar un lenguaje más compacto que el de la imagen, en términos de simple acarreo de información.
Además, si esto pudiera codificarse de un modo tan simple, podríamos construir fabulosas máquinas poéticas dignas de Lem.
Puedo seguir escribiendo mil o más palabras o pasar una vida buscando una imagen para expresar esa simple pregunta del título y todavía quedarían cosas en el tintero (o la paleta) que son abarcadas por ella.
Es lo que hace a la poesía o, mejor dicho (o peor, seguro que ya hay muchas teorías al respecto que desconozco) a la función poética del lenguaje, un instrumento tan poderoso, que se vale de imágenes, sí, pero evocadas más que mostradas, con el abuso de la flexibilidad de la mente humana que eso implica.
La palabra justa, una sola, puede encerrar más imágenes que una imagen, perdón por la forma redundante y desprolija de ponerlo.
Incluso cuando tenemos una imagen que nos mueve este tipo de relaciones dentro de nuestras cabezas, en general se trata de asociaciones lingüísticas o metalingüísiticas de imágenes con imágenes. Y en ese momento la imagen es lenguaje, no sólo imagen. En un círculo completo, la imagen se vuelve metáfora.
Uno piensa el Quijote y la imagen es la carga contra los molinos de viento... Dos o tres páginas de una aventura de cientos... Pero es la imagen justa, descrita casi al pasar en el libro, que nos cautiva a todos, del Caballero de la Triste Figura.
¿Cuántos megapixels tiene esa metáfora de la carga contra los molinos?
No hacen falta muchos para representarla, apenas un bosquejo, y ahí encerramos al Quijote para siempre.
Dentro de un círculo completo.