sábado, 11 de agosto de 2007

La red se cierra

Y nos atrapa a mí y a Augusto Costhanzo.
Finalmente, luego de idas y vueltas después de los acontecimientos que relato en la entrada Red de redes, nos pudimos sentar cara a cara a almorzar.
Realmente, un momento genial y de gran disfrute personal. Y mutuo.
Muchas gracias, Augusto por el buen momento.
Ya nos veremos de nuevo, con otras almas perdidas y con ganas de seguir hablando de tantas cosas que apenas bocetamos.

jueves, 26 de julio de 2007

La manzana de Newton, la naranja de Darwin...


Ayer leí en el blog Ensayo y error de Valeria Román de Clarín la entrada El obispo, el mono y el bulldog.
Pensé que era sobre la campaña y los problemas del PRO en elegir candidato a presidente, pero no.
La parte principal dice los siguiente:

El acalorado cruce de comentarios sobre el aborto legal y seguro me recuerda al debate sobre la teoría de la evolución en el siglo XIX. El naturalista británico Charles Darwin publicó su teoría en 1859. El primer día que salió a la venta se compraron 1.250 libros y la polémica que se armó fue muy tensa.

Darwin había publicado evidencias científicas que demostraron que las especies cambian a lo largo del tiempo y que los simios tuvieron antepasados en común con los seres humanos.

Hay una metáfora anglosajona que dice más o menos, refiriéndose a las falsas analogías, "estás comparando manzanas con naranjas".
La idea es que las dos son frutas, pero ahí se acaba la similitud.
El artículo empieza con una analogía (de orden personal, debido al adecuado "me recuerda") entre dos debates, el de la evolución a fines del siglo XIX y el del aborto a principios del siglo XXI, que no tienen en común más que son debates y son acalorados.
Pero vamos por los temas de fondo primero.
La comunmente llamada "teoría" de la evolución no es tal. La evolución es un hecho científico, comprobado por el registro fósil y la observación directa de fenómenos evolutivos.
Si bien en la época de Darwin esto no era tan así, lo que él propone no es "la" teoría de la evolución, sino "una" teoría de la evolución, para explicar los mecanismos de la misma.
¿Cuál es la diferencia?
Usemos una analogía: que el sol sale todas las mañanas es un hecho científico comprobable. Ahora bien, yo puedo hipotetizar que se debe a que el Sol gira alrededor de la Tierra o a que la Tierra gira sobre su eje. Esas son dos teorías que explican los mecanismos del hecho científico de que el Sol sale a la mañana.
Ambas teorías pueden ser refutadas por medio de la observación astronómica. Una de las dos fue contrastada a favor con las observaciones tantas veces que a su vez se ha vuelto un hecho científico: la Tierra es la que gira.
Darwin lo que hace, entonces, es arriesgar una hipótesis de como es que funciona el hecho científico de la evolución. El propone, específicamente, un modelo de cambio al azar y selección natural para adaptarse a las condiciones locales. Esta es básicamente la teoría darwinista de la evolución, que por pereza convertimos en teoría de la evolución y así terminamos confundiendo el hecho (la evolución) con la teoría (el mecanismo darwinista de cambio aleatorio y selección natural).
Esto es básicamente donde estamos parados hoy. Existen teorías científicas de la evolución diferentes de la de Darwin, en su gran mayoría superadoras, como sucede con la "evolución" dentro de las ciencias.
¿Quiénes se opusieron a Darwin en su momento? Bueno, es evidente que muchos religiosos, pero la mayor oposición no vino de la iglesia (o las iglesias), sino de los mismos científicos de su época. Algunos porque rechazaban la evolución in toto, otros porque adherían a otros modelos evolutivos (lamarckianos, por ejemplo).
Lo mismo pasó con Galileo: por más que se ponga a la Inquisición como los malos, ellos sólo fueron los ejecutores de lo que pedían los colegas de Galileo (hay que notar, sin embargo, que en esa época la "investigación científica" no existía como tal y que los eruditos en todos los campos eran casi todos eclesiásticos. No se puede meter nuestro modelo con calzador en el pasado sin deformar el contexto).
¿Por qué se hace tanto hincapié, entonces, en los religiosos que se oponen/opusieron a las ideas científicas? Arriesgo dos razones: detenta(ba)n mucho poder sobre la opinión popular y sus fanáticos eran un blanco fácil de rebatir sin esforzarse intelectualmente, ergo, excelente material de propaganda de la ciencia (la propaganda tiende a simplificar las cosas para volverlas fácilmente digeribles, sin importar mucho si la verdad sale mal parada del intento).
Hoy por hoy, muchas religiones aceptan la evolución como un hecho, dejan la discusión de los mecanismos a los científicos (muchos de ellos religiosos, laicos y de los otros) y se dedican, en su gran mayoría, a discutir la metafísica del asunto, que es su campo.
Hay fundamentalistas que siguen negando los hechos, pero de ese tipo de gente hay en todos lados.
Así, el religioso (occidental y judeo-cristiano) puede preguntarse con toda propiedad cuándo (en qué punto de la evolución desde el primate primordial) el hombre recibe el alma y se vuelve, entonces, un sujeto de la "gracia divina".
No es un tema menor, ya que en esta pregunta metafísica reside mucho de la ética de nuestra cultura. Pero no es una pregunta científica.
Y acá es donde entroncamos con el debate sobre el aborto.
Se confunde un debate sobre un tema eminentemente científico con otro sobre ética.
Es más, la analogía en sí sugiere que hay una posición "científica" sobre el aborto y otra "religiosa" (en realidad, más bien "oscurantista"). Esas asociaciones simples, como decía antes, refiriéndome a la propaganda, funcionan en desmedro de la verdad. De hecho, son el material básico de la propaganda, pero ese es otro tema.
Sobre el tema del aborto hay dos preguntas científicamente válidas, pero engañosas en cuanto a sus consecuencias.
La primera es, ¿dónde empieza la vida?
La otra es, ¿dónde empieza la conciencia?
Son preguntas que no tienen respuesta clara y que están en los límites de la ciencia con la metafísica.
¿Tiene vida un prión? ¿Un virus? ¿Un óvulo fecundado?
Depende de dónde uno se pare, la respuesta para las tres puede ser si o no. Uno puede argumentar que, por ejemplo, un virus tiene vida al ser un organismo autónomo, mientras que un óvulo fecundado tiene vida en el mismo sentido que la sangre o las uñas, como parte de una entidad mayor, pero al no ser autónomo, no está vivo per se.
¿Cuándo empieza la conciencia?
Acá el asunto es más difícil aún: ¿nos volvemos totalmente deterministas (fundamentalistas científicos, me atrevería a decir) y consideramos que la potencialidad del individuo está absolutamente contenida en la mezcla única y prácticamente irrepetible de los genes del padre y de la madre en el óvulo fecundado? ¿O determinamos que la conciencia debe ser considerada otra cosa y depende de la capacidad de tener "conciencia de sí mismo", algo que se desarrolla a posteriori? ¿O suponemos conciente al ser vivo capaz de sufrir?
Mientras tanto, el gran dilema religioso es similar al de la evolución: ¿Cuándo entra el alma al cuerpo? ¿Cuándo se fecunda el óvulo? ¿En algún momento en el proceso embrionario? ¿Cuándo es bautizado?
¿Qué nos queda entonces, cuando en realidad la ciencia no aporta una respuesta, porque virtualmente el tema está fuera de su campo y se convierte en un problema ético?
Simple: tratar el debate como lo que es, un debate sobre ética.
No es un debate sobre hechos o teorías científicas, si no un debate sobre posiciones personales, éticas y morales.
Si hay algo que le hace mal a la ciencia y a la aceptación y uso popular del método científico es que la utilicen como argumento de autoridad en campos que le son ajenos: "es así porque la ciencia lo dice" es tan nefasto como "es así porque mi libro sagrado lo dice", o "es así porque Dios me lo dijo al oído".
Sí se debe aplicar la lógica al debate. Sí, hasta donde es posible, el método científico, que permite separar la proverbial paja del trigo.
Mi posición respecto al "debate sobre la evolución" me parece que es clara: estoy del lado de lo que se puede comprobar científicamente.
Mi posición respecto al aborto es simple: no estoy en contra.
Soy agnóstico, así que no suelo "creer" en las cosas. No tengo claro dónde empieza la conciencia, dónde la vida, dónde la responsabilidad de los unos por los otros.
Si tengo claro que todos los años muchas mujeres (y niñas) abortan en condiciones deplorables, con riesgo de su vida.
Así, aunque muy en el fondo no puedo dejar de ver el aborto como un asesinato, no creo que las prohibiciones sean la solución de nada, sino la educación. Pero para que la educación haga efecto hace falta primero contener el problema concreto hoy.
Hoy hay violaciones.
Hoy hay embarazos peligrosos para la madre.
Mientras como sociedad no resolvamos esos problemas (cosa que tal vez nunca podamos), no podemos darnos el lujo de tomar ciertas posiciones éticas mientras gente inocente (mujeres) muere.
Soy brutalmente pragmático con esto, aún contra lo que siento directamente como "lo correcto".
Tal vez muera algún Darwin embrionario en el proceso, pero estamos matando asimismo a la madre que podría darnos otros.

domingo, 15 de julio de 2007

Lo que dicen los otros II

Este párrafo no tiene nada que ver con mi visión del mundo, pero me provoca una ternura increíble:

Las junturas alares de una tijereta, las articulaciones de sus antenas, se hallan tan extremadamente trabajadas que se diría que el Creador no tenía nada más que hacer. No se aprecian signos de una menor atención debida a la multiplicidad de objetos, ni tampoco de distracción del pensamiento debida a la variedad. Por lo tanto, no tenemos razones para temer que se nos olvide, se nos pase por alto o se nos descuide.


William Paley - Natural Theology (citado en Ocho cerditos, de Stephen Jay Gould)

martes, 10 de julio de 2007

Nevada mortal

¡Hágase amigo de los cascarudos!
¡Los gurbos están aquí para ayudarnos!
¡Los manos te dan una ídem!

Juan Salvo (versión 90s)

domingo, 8 de julio de 2007

Sueños IV: La Premonición

"There are more things in heaven and earth, Horatio, Than are dreamt of in your philosophy."

William Shakespeare - Hamlet (I, v, 166-167)

Uno sueña con personas.
A veces, sueña con una persona específica.
Hace un par de semanas soñé con Silvina.
La situación era rara, como suele suceder en los sueños: estábamos en la casa de los padres de ella, que no era la casa de los padres de ella, y estaban sus padres, pero no se parecían a sus padres (sobre todo su madre, me recuerda, despierto, mucho más a la madre de Lucrecia). Yo tenía algún tipo de conversación o discusión con el padre. No recuerdo casi ningún detalle. De todos modos, creo que nunca le gusté al padre...
Pero eso es sólo un sueño. Lo raro viene cuando, despierto, Silvina se conecta al MSN después de un par de meses de no aparecer...
¿Fue el sueño una forma de precognición, de aviso de su reaparición?
Otra cosa interesante: en el momento en que chateé con ella, ni me acordé del sueño. Recién al lavarme los dientes antes de acostarme esa noche, recordé el asunto.
¿Qué es lo que pasó? ¿Son esos sueños sólo juegos de la memoria? ¿Errores en el archivado de los recuerdos? ¿El deja vú es algo parecido?
Misterio.

sábado, 30 de junio de 2007

sábado, 23 de junio de 2007

Lo que dicen los otros I

Las leyes de la mecánica cuántica, las leyes de la química, las leyes del metabolismo y las leyes de los conejos que huyen de los zorros en el patio de mi universidad se desprenden unas de otras, pero las últimas son las que, al fin y al cabo, cuentan para los conejos.


Robert B. Laughlin, Premio Nobel de Física 1998 (en un Un universo diferente)


Si la miseria de nuestros pobres no es causada por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, cuán grande es nuestro pecado.


Charles Darwin

Esta frase de Darwin es increíblemente hermosa en su simplicidad y tan revolucionaria políticamente como su trabajo en evolución lo fue científicamente.

Tu modelo, mi modelo.

A la vuelta de la esquina de un salto para atrás en mi ciudad, hacia un modelo bastante retrógrado, disfrazado de eficiente, me parece un buen momento para compartir un trabajo en el que estuve involucrado el año pasado, sobre el progreso urbanístico en Buenos Aires.
Hace mucho tiempo que me preocupa bastante como el fenómeno de los countries y barrios privados o simplemente exclusivos (y exclusivistas) impacta en el entramado social en que vivo.
Están empezando a surgir las primeras generaciones formadas en espacios de exclusividad, vedados a interacciones no utilitarias con miembros de otros espacios. Chicos que se criaron no sólo en colegios privados, sólo en contacto con otros chicos de su mismo nivel socio-económico, si no directamente en esta suerte de guetos para pudientes, tal vez con la misma clase de mentalidad sectaria que ya vimos históricamente surgir en los guetos usualmente pobres.
Por supuesto, la violencia será más sutil o disimulada, pero el quiebre con el resto de la sociedad no menos marcado.
No se, algo me suena terriblemente mal cuando miro para atrás y recuerdo mi propia educación estatal, de clase media, pero en contacto con gente de todo tipo, con la inclusividad como objetivo (nada de "colegio exclusivo, de nivel", como propalan los avisos para atraer clientes a dichos centros educativos. Ya desde el vamos: exclusivos y clientes, nada más alejado del ideal de formación ciudadana...).
Recuerdo pasar la tarde chapoteando en el barro de un conventillo jugando a los autitos con mis amigos y al caer la noche besuquearme tímidamente con mi noviecita, hija de un gerente de una "empresa líder". Todos recibiendo la misma educación, en la escuela y en la calle. Unos irían a la pileta del club y otros a la Pelopincho de la terraza, pero todos compartíamos los mismos códigos. Todos nos reíamos de las mismas cosas. Amábamos y odiábamos de la misma manera.
Ahora, no se que va a pasar. No creo en los Apocalipsis de ningún tipo. A todo nos adaptamos, como individuos, como sociedad o como especie. Pero no dejo de sentir que algo muy importante se está perdiendo. Algo que era bien nuestro y bien bueno.
Les dejo el cortito La ciudad que huye, de Lucrecia Martel, con quien charlamos mucho de todo esto mientras hacíamos este y otro laburo que quedó inconcluso.
Disfrútenlo. Pero, más que nada, piénsenlo.

miércoles, 13 de junio de 2007

Sueños III

Una cosa sorprendente de algunos sueños es que generan una historia pasada propia.
De repente, el personaje que uno interpreta tiene recuerdos "nuevos", ya sea funcionales al sueño (como llegó a la situación en que está en ese momento, el presente soñado), o al "yo" de ese momento (una "vida" recordada paralela, completa o bifurcada en algún momento de la mía propia).
A eso hay que sumarle las historias de los otros personajes del sueño, que a veces se incluyen en la propia como experiencias pasadas compartidas, o incluso relatos recordados, además de la exposición directa de esos personajes.
Cuando veo todo esto, no puedo menos que hacerme la tan vieja pregunta, ¿cuántas vidas vivimos en sueños?
El marote humano (al menos este al que tengo acceso directo) es una caja de sorpresas.

sábado, 9 de junio de 2007

Dime cómo lees...

... y te diré cuán obsesivo eres...
Hay en el costado izquierdo de este blog una pequeña sección intitulada Estoy leyendo:, en donde informo a los visitantes cuáles son los libros que estoy leyendo en este momento (explico para los menos perspicaces, que siempre encuentran fascinación en las redundancias y las tautologías).
Pero ahí se esconde una pista de mis hábitos de lectura, y de mis obsesiones también.
En el momento en que escribo esto figuran La falsa medida del hombre, de Stephen Jay Gould, Números combinatorios y probabilidades, de Ricardo Miró y Don Quijote de la Mancha, de Cervantes. El primero es reciente, los otros dos, llevan mucho más tiempo, con el Quijote siendo casi un abonado vitalicio.
¿Soy un apasionado del Quijote que no para de leerlo, cuál Biblia para el creyente? No exactamente. Es sólo el subproducto de mi forma de leer: usualmente, leo simultáneamente un libro "gordo" y un libro "transportable".
El libro gordo es aquél que por sus caracterísitcas físicas (tamaño, peso, formato) no es cómodo para llevar en mi mochila y/o leer en el bondi. El transportable es el opuesto en características físicas.
Así, leo (¡Carajo! ¡Ya usé "usualmente" y "simultáneamente" en una oración!) habitualmente dos libros a la vez, preferentemente tratando que uno sea de ficción y el otro ensayo, aunque no es una característica excluyente. A veces leo asimismo algún libro o artículo en la red, mientras estoy en la compu haciendo otras cosas (hasta hace poco figuraba Mythos revisited: American Historians and German Fighting Power in the Second World War by Thomas E. Nutter).
Esto parece bastante ordenado, pero provoca algunos "desacoples". Los libros transportables, al ser generalmente más cortos, los leo más rápido, porque aparte en el bondi es donde más leo. A esto se le suma que si me entusiasmo con uno de los libros gordos, no lo voy a sacar de casa de todos modos, mientras que si me apasiona una de los transportables, lo leo en casa también.
El Quijote, por su tamaño y por la variedad de libros transportables buenos que he leído y (espero) me quedan para leer, se ha convertido en un abonado involuntario y permanente a la sección. No porque sea arduo o malo, que no lo es. Es muy divertido, pero tiene la imposibilidad física de competir contra un libro que puedo llevar a todos lados.
Un caso aparte es Números combinatorios y probabilidades. Es transportable, lo leí de un tirón, pero dejé de hacer muchos de los ejercicios que trae. Me propuse releerlo e ir haciendo los ejercicios, lo que lo convirtió en un libro no-transportable por factores no intrínsecos a su condición física. Encima, no consigo hacerme de la fuerza de voluntad de usar papel y lápiz para seguir los ejercicios de una vez por todas... Ni para recomenzar la lectura con esos elementos a mano.
En fin, una muestra más de la enajenación mental del que esto escribe... (que pasa a la tercera persona en una gambeta a la admisión de dicha condición).

domingo, 3 de junio de 2007

The Vago's Gym

Gimnasia para vagos. Eso es algo que se necesita urgente.
Porque no hay nada peor que ser vago y encima no soportar el "gym".
¿Hay algo más aburrido que el gimnasio?
Encima, el cuerpo después de los 30, que los vengo dejando atrás rápidamente, necesita un poco de movimiento o se vuelve una masa de dolores solidificados en diferentes posiciones.
Así que empecé un programa de gimnasia para vagos, en varias etapas: al fulbito de los lunes, que sólo contribuye en generar un pico de dolores los días inmediatamente posteriores, le voy agregando actividades que no me cuestan mucho,
La primera ha sido hacer honor semántico al ascensor de mi departamento y no usarlo para descender.
Después, forzar mi ritmo de caminata. Ya que camino unas 15 cuadras por día, aprovecharlas para poner el sistema aeróbico a laburar, sin transpirar.
Ahorita no más, jubilar el ascensor de mi departamento, salvo en casos de fuerza mayor, como las compras en el Coto. Siete pisos a buen ritmo al menos una vez por día. Los músculos de las piernas y los pulmones lo sienten.
Supongo que debería agregar algunos ejercicios de piso en casa... Pero eso es casi tan aburrido como el gimansio, aunque ver la cara con que me miran los gatos hace que pueda valer la pena. Ya lo veremos.

viernes, 18 de mayo de 2007

Red de redes

Ayer por fin pude conectarme con Augusto Costhanzo (ex-Costanzo).
Luego de un "Operativo de Reencuentro", como lo bautizó Augusto, que consistió en un mensaje secreto enviado a través de su blog con mis teléfonos (el simple truco de poner un comentario en una de sus entradas y borrarlo inmediatamente, con lo que en su mail quedó completo) y posterior llamado de Costhanzo dejándome su número telefónico en mi contestador, lo llamé desde mi trabajo.
Charlamos un rato, recordando historias y personajes de nuestro pasado en común y nuestro presente.
Y aquí empieza la trama de la red: me comenta Augus que conoce a Sean de MTV Miami. Y yo le digo que casualmente está en Buenos Aires, que lo llame a ver si lo encuentra.
Cortamos y yo me doy una vuelta por la oficina. Al rato, me lo cruzo a Sean que me cuenta que habló con Augusto y le digo que justo habíamos hablado después de tal vez una decena de años y que se dió la casualidad que se conocían, etc, etc.
Bueno, una coincidencia menor. Nada del otro mundo.
Pero hete aquí que me siento en mi lugar y Fepe (un muchacho cuyo nombre empieza con "F", cosa que, les comento al margen, hace que siempre confunda su nombre con otros nombres masculinos empezando por "F"... Un misterio de mi mente de mononeurona pendular), que se sienta habitualmente a mis espaldas, me dice que no pudo evitar escuchar la conversación y que dos nombres le llamaron poderosamente la atención: Marcelo Burello y Darío Lanis. Me preguntó si los conocía. Le conté someramente que eran parte del grupo en que conocí a Augusto y Fepe, para mi consternación (siempre quise usar esta palabra) resultó haber sido alumno (y admirador) de Marcelo y... sobrino político de Darío (sobrino de Carina, la Colo, ex de Darío. Aunque me cuenta Fepe que no es más "colo"). Bueno, ser alumno de Burello y cruzármelo no es tan sorprendente, por la naturaleza de mi trabajo y donde enseñaba Marcelo... Pero encima, ¡sobrino de Darío!. Para agregar más textura a la trama, Fepe me dice que una de las primeras cosas que se le ocurrió cuando me conoció es pensar que sería interesante que Marcelo y yo nos juntáramos a charlar... Y él ni siquiera se imaginaba que Darío y Marcelo se conocieran.
Inmediatamente lo llamé a Augusto por teléfono nuevamente y le conté la evolución de la historia.
Sorprendidos ambos, intentamos las explicaciones metafísicas del caso.
Veremos como se desarrolla esto y si llega en algún momento a la altura de mandárselo como propuesta de guión a Paul Thomas Anderson.

miércoles, 9 de mayo de 2007

El hombre ilustrado

En mis recorridas entre papeles viejos buscando material para publicar en el blog, encontré, perdí y volví a encontrar una caricatura de mi persona, hecha por un ilustrador de la hostia.
Augusto Costhanzo, tal el animalito de Dios, cuyo blog y site honran mis listas de recomendados y/o amigos, me regaló este "arme su propio Ariel" en un cumpleaños sorpresa hace ya ¿13? años.
Fiesta organizada en el entonces activo "Planeta Cómic" por el Gordo Melella, en la logística, y Cecilia, que consiguió llevarme totalmente engañado y desprevenido.
Como toda fiesta absolutamente sorpresa de un esquizoide (característica personal que el dibujo que sigue sutilmente capta), fue un rejunte de amigos que nunca pensé ver al mismo tiempo, fue gente que ni me imaginaba y faltó gente que nadie imaginó que yo conocía.
En suma, me divertí, me sorprendí y hasta me emocioné. En algún momento agarré la mano de Ceci y nos fuimos.
Esto que sigue es una esquirla (pavada de esquirla) de aquella pequeña explosión emotiva y lejana etapa de mi vida (Days de Bowie en el iTunes, en random, mientras escribo esto).
Enjoy.



P.D., Augusto tuvo el buen tino de no firmarlo, con lo que evitó que su asesinato figurara alto en mi lista de prioridades en épocas de emergencia económica.

domingo, 29 de abril de 2007

Mojado, llovido...

El miorrelajante que me recetaron para curar la espalda me detonó el sistema digestivo.
Encima, me resfríe...
¿Por qué siempre me pasan estas cosas en el fin de semana?
Igual, me escapé un rato al cumpleaños de una amiga el sábado a la noche... Y pasé el resto de la noche en el baño de mi departamento.

miércoles, 25 de abril de 2007

Lesionado

El lunes me jodí la espalda jugando al fútbol.
Algo así como una contractura refleja lumbar. "Bruta" fue la adjetivación del traumatólogo, si mal no recuerdo.
Realmente, el dolor no es tan problemático como la forma ridícula en que debo moverme.
En fin, ya tengo lesiones de viejo...

Subverting The Shire and Other Anarchist Thoughts

I'm a big sci-fi and fantasy fan.
But with a taste. Don't try to make me buy any of the fandom stuff, but you'll find for sure in me a good public for intelligent (at least, I hope it sounds intelligent for others too) discussion on the genres.
On that vein, I found two funny and intelligent articles by Michael Moorcock discussing some issues on both genres.
I don't share all the points he made, but he sure made some good ones.
These are the links:
Starship Stormtroopers
Epic Pooh
Enjoy.

Also, there is online a seemly interesting and huge essay on Ursula K. Le Guin's works:
Coyote's Song: The Teaching Stories of Ursula K. Le Guin by Richard D. Erlich.
I'm slowly reading through it. I have no opinion on it yet, other than it seems to cover everything Le Guin wrote.

sábado, 21 de abril de 2007

Mieditus Papa

Si, le tengo miedo a Benedicto XVI.
Y no por su oscuro pasado tal vez nazi, o su brutal conservadurismo fundamentalista (en eso me dan más miedo Bush y Ahmadineyad), si no porque me da miedo y punto.
Veo la foto de Ratzinger y siento que se me erizan los pelitos de la espalda... Un sentimiento instintivo e irracional, tal vez implantado en algún punto de la evolución para prevenirnos de quién sabe que enemigo natural (o sobrenatural) del humano.
No se, al menos el iraní y el yankee parecen personas normales en las fotos: Ahmadineyad se ve como el tío canchero que uno descubre peligroso cuando te lleva a la cancha y se agarra a piñas con la barrabrava contraria. Y Bush parece uno de esos buenazos medio tontos, que si no fuera presidente te tocaría timbre el domingo a la mañana para venderte Atalaya.
Pero Ratzinger... Parece un ser corrupto por milenios de maldad... Parece el Emperador Palpatine de Star Wars...
Parece la imagen que uno tiene de un pedófilo o un vampiro... No cualquiera, si no ese que es el summun de su especie o pathos.
En fin, termino tratando de racionalizar mi miedo.
No es nada de eso, seguramente. Es simple miedo puro, mientras vuelve el Infierno y se va el Limbo.

miércoles, 18 de abril de 2007

Pequeño agregado a la entrada Kosmogonikon

Agregué el siguiente texto en la entrada Kosmogonikon


Retomando el tema de la cosmovisión científica (o pseudo-científica en mi caso) como resultado de una cosmovisión cultural previa, debo decir que la idea de Ouróboros siempre me fascinó, al punto de juguetear con la idea de tatuármelo (y no tengo ningún tatuaje, hasta donde yo veo), y evidentemente tiene una influencia sobre este modelo que propongo.

lunes, 16 de abril de 2007

A fuego lento

Por supuesto, Olaf no tenía que estar ahí, acostado en ese camastro de ese compartimiento, pero estos son los hechos.
El compartimiento en sí era una peculiaridad del buque: estaba en la cubierta "C" de pasajeros, la más baja, casi al nivel de la línea de flotación, donde era usual que las olas llegaran a tapar los ojos de buey de los camarotes, pero separado de estos por un mamparo. Inútil para pasajeros por su falta de servicios, era estanco, cerrado por una pesada compuerta de seguridad y tan próximo a la proa que el agua de mar de la estela era casi lo único visible por el único ojo de buey. Tenía un gemelo en la banda de estribor, ambos tal vez producto de un presupuesto inflado. Los llamaban "las celdas del Sundance".
Olaf había sido descubierto por el segundo oficial durmiendo durante su guardia en la sala de máquinas. En el Sundance de la Bahamas Nordic Lines, navegando por el Báltico en invierno, rumbo a un dique seco de Suecia para hacer una limpieza de casco, cerca de los motores era el único lugar lo suficientemente cálido como para dormir cómodo. Al segundo oficial Rasmussen esta explicación no lo satisfizo, así que mandó a Olaf a limpiar las chimeneas, donde seguramente el frío, aproximadamente diez grados bajo cero marcaba el termómetro, y las rachas de viento no lo dejarían dormir.
Viejo lobo de mar, Olaf, sabiendo que Rasmussen no saldría a cubierta con ese clima, tomó una decisión. La última de su vida: se metió en la "celda" de babor, trabó la puerta y se acostó a dormir.
No lo despertó la explosión (ruidos fuertes se escuchan todo el tiempo en un barco vacío), si no la reverberación apenas audible que la siguió. La temperatura se hizo repentinamente soportable, hasta agradable. Dándose cuenta de lo extraño de la situación, Olaf corrió hacia la escotilla. Cuando la tocó, estaba sospechosamente cálida.
- ¡Mierda! -, dijo Olaf, mientras por su cabeza pasaban los horribles relatos de incendios en barcos y su pulso se aceleraba. Con las manos mojadas, empezó a girar la rueda que accionaba las trabas de la escotilla.
Goteando transpiración (por suerte), abrió la compuerta de un tirón.
Vio un relámpago de luz naranja y negra y azul. Y ya no vio más.
Oyó el rugido del aire caliente entrando en el camarote.
Sintió el impacto de algo caliente que lo rodeaba, que le empujaba la cara.
Olió su pelo chamuscado. El humo entró en sus pulmones y dejó de oler.
Saltó hacia atrás por reflejo, pataleando y manoteando para cerrar la puerta. Un talonazo afortunado bastó.
Se arrastró bajo el camastro y ahí quedó acurrucado en posición fetal, tosiendo, agregando humo a la atmósfera con cada exhalación. El corazón corría una carrera frenética para explotar al máximo el escaso oxígeno que pasaba de los pulmones a la sangre.
Pensado para el Caribe, la calefacción del Sundance no era su fuerte, pero la ventilación era excelente y hacía tiempo que el termostato ya la había activado, contra todo protocolo de seguridad. En unos minutos ya no había humo en la "celda". Tampoco en los pulmones de Olaf, que lentamente recuperaba la calma.
Un dolor intenso le atenazaba la cara y las manos y ahora empezaba a oler a carne quemada, dulce a través del agrio olor del pelo quemado.
Con un gemido, abrió los ojos...
Con un gemido, creyó abrir los ojos: el izquierdo estaba tapado por un coágulo de sangre, pus y piel quemada... El derecho chorreaba como gelatina sobre lo que había sido el pómulo, abriéndose paso por los párpados, que se habían apergaminado y abierto hacia arriba y hacia abajo. Curiosamente, la ceja izquierda estaba tan tupida como siempre.
La cara... ya no tenía cara.
Por suerte, Olaf estaba ciego y no podía verse. Ni tocarse: sus manos estaban despellejadas y era muy poco probable que las terminales nerviosas le transmitieran otra cosa que dolor. Las que no estuvieran calcinadas.
- ¡Dios mío! ¡No! - gimió Olaf. Sus lagrimales secretaron algo de frescura por el infierno de su cara.
Se arrastró hasta salir de abajo de la cucheta y, apoyándose con las manos sobre el colchón (lo que lo hizo gritar), consiguió levantarse.
El dolor lo aturdía. El olor lo mareaba.
La temperatura subía lenta pero constantemente. Parado en el medio del cuartucho, Olaf transpiraba cada vez más. Jadeaba, el aire le faltaba.
- ¡Maldita sea! ¿Por qué? ¿Por qué?
Perdida la orientación, con las manos hacia adelante, tanteando, se movió hacia la pared que no quería, en la que la pintura ya estaba ampollándose.
Apoyó las manos en la pared y siguió empujando. Ya no podía sentir más dolor. Al menos, no con las manos.
Se dio cuenta de que no iba en la dirección correcta porque se le hizo agua a la boca: carne asada.
- ¡Aaaarrrgggh! -. Gritando, corrió alejándose de la pared, tropezó con la cama y voló al otro lado del cuarto. El frío contacto con el frío metal que lo separaba del mar helado tranquilizó el golpeteo irregular de su pecho.
Lloró abundantemente, lo que no le sirvió de nada, pero lo ayudó un montón.
Oía como crepitaba la pintura al reventar las ampollas que se habían formado. Los ejes de los mecanismos de la puerta que pasaban al otro lado estaban brillando levemente rojos, con cierta belleza perversa, aunque esto Olaf nunca lo sabría.
El bamboleo del barco aumentó su frecuencia, señal de que aceleraba. El agua tapaba casi constantemente el ojo de buey.
"Por lo menos no reventaron las máquinas", pensó Olaf, consolándose un poco.
Lentamente, tambaleándose, volvió a pararse, con la espalda pegada a la pared. Dolorosamente, empezó a desvestirse. Las manos no le respondían, ni le daban señas confiables de lo que tocaban y tenía que sacarse. Por lo menos, los dos pullóveres, el buzo, el pantalón, el pantalón de jogging y el calzoncillo largo para estar cómodo. Las partes del cuerpo que las llamas no habían tocado ya se estaban enrojeciendo.
Para cuando terminó con la parte superior de la ropa y sólo tenía una remera, mientras se bajaba los pantalones hasta las rodillas, el Sundance comenzó a girar a estribor, inclinándose para ese lado.
Olaf rodó sobre su hombro y fue a dar con la espalda contra la escotilla.
La remera se prendió fuego inmediatamente. La espalda se le carbonizó, con los poros supurando desesperadamente líquidos que sólo alcanzaban a vaporizarse inútilmente. El grito debió haber atravesado tres cubiertas, pero era muy poco probable que hubiera alguien lo suficientemente desocupado como para oírlo.
Dios debía de estar desocupado, porque el Sundance giró a babor y al escorar envió a Olaf contra la pared exterior, desvanecido.
Giraban a toda máquina y las olas de proa tapaban el ojo de buey todo el tiempo. El metal hacía extraños ruidos al dilatarse.
Cuando Olaf despertó por segunda vez, toda su piel se estaba ampollando.
Deseó no haber despertado nunca. Gritó.
Gritó en tres idiomas pidiendo auxilio y en siete puteando. Y en sueco rezó y lloró.
Al fin, volvió a decidir, sin saber que ya lo había hecho.
A pesar de su estado lamentable, se paró y se dirigió orgullosamente, aunque tanteando, hacia la entrada.
Cuando sus manos tocaron la puerta, fue el siseo lo que le indicó que había llegado. Movió las manos paralelas a la escotilla hasta que encontró la rueda del mecanismo de apertura.
Su idea era aspirar una única y última bocanada de fuego que le abrasara los pulmones.
Junto valor y aferró fuertemente la rueda.
El siseo y el olor se volvieron insoportables. Olaf hizo una mueca monstruosa. El dolor llegó a su punto máximo.
Y la rueda no se movió...
Olaf la soltó con un grito.
Trató otra vez y nada. La carne de sus manos se estaba carbonizando.
- ¡Maldita puerta! ¡Maldito Dios! ¡A la mierda con todos! - Olaf gritaba y pateaba las paredes, la escotilla, la cama y todo otra vez, en una danza grotesca.
Patinó en el jugo que manaba de su carne y cayó sentado.
Rió.
Carcajada tras carcajada, no se tomaba tiempo ni para respirar.
Excitado.
Frenético, se sacó uno de los zapatos reforzados y con él en la mano voló más que corrió hacia el vidrio en el que el agua helada del Báltico golpeaba una y otra vez.
Uno.
Dos.
¡Tres! golpes.
El Sundance, a toda máquina, hundió la proa en una ola.
En ese momento, la sola diferencia de temperatura hubiera bastado para reventar el vidrio.
El agua entró a borbotones, a dos grados bajo cero de temperatura.
El corazón de Olaf se lanzó en una última y fugaz carrera. Oyó, todavía, como el agua se convertía en vapor.
Por supuesto, el paro cardíaco fue la una muerte menos cruel.
¿No te parece, Stephen?

Ariel
1990

sábado, 14 de abril de 2007

Todo es relativo: la supervivencia del más fuerte.


Si hay algo que agradezco constantemente es que haya científicos que dejan de lado la investigación y se dedican a la divulgación.
Vivimos en un universo fascinante al cual la investigación científica trata de entender cada día más y ese entendimiento se especializa más cada día y escapa otro poco de nuestro alcance. Del nuestro como no-científicos y del alcance de científicos especializados en otras áreas. Nunca va a haber demasiados libros, documentales o programas de TV dedicados al tema.
El filósofo natural que podía tener una idea de todo el conocimiento sobre la naturaleza murió con el siglo XVIII, décadas más, décadas menos.
Por eso, estos divulgadores son tan importantes para ponernos en contacto con el universo y tener una imagen de la realidad al menos aproximada a la que se tiene en los límites del conocimiento en todas las áreas.
Aunque me parece mucho más importante el contacto que permite al "común de la gente" con el método científico, una herramienta de pensamiento crítico poderosísima y muchas veces lamentablemente peleada con el tan exageradamente ponderado "sentido común", que, como dice mi madre, es el más común de los sentidos.
Como siempre, ya empiezo a divagar en la introducción y corro el riesgo de hacerla más larga que el asunto...
Así que, al grano.
Gracias a internet llevo años participando en foros de todo tipo en inglés y castellano (además de mi experiencia con personas "reales", que la tengo, aunque no lo parezca) donde encuentro gente muy inteligente haciendo uso de expresiones aparentemente ligadas a un conocimiento científico, producto de la divulgación que tanto alabé antes, pero que son tergiversadas de un modo u otro en formas peligrosas.
Una de las más comunes y aparentemente más inofensivas es el usual "todo es relativo". A veces, precedido o seguido por un autoritativo "como dijo/decía Einstein".
Usar la frase "revolverse en la tumba" parece apropiado... El pobre Einstein pasó su vida tratando de encontrar constantes y sistemas que permitieran desmadejar el intríngulis de sucesos relativos para verlos más allá de su circunstancia espacio/temporal. De esto se trata la Teoría de la Relatividad Especial.
De hecho, la Relatividad Especial se basa en un absoluto, la constante c, que es la velocidad de la luz, igual para todos los observadores, independientemente de su situación espacio/temporal.
Pero veamos aparte la frase en sí: todo es relativo. Simplemente, es una paradoja lógica, similar a la paradoja de Russell. "Todo" es un absoluto, ergo no es "relativo". Si "algo" ("todo") es absoluto, entonces, la frase "todo es relativo" es falsa.
Si uno debiera trazar el origen conceptual de esta frase ya casi parte del "sentido común", hay que irse a la antropología y el Relativismo Cultural, que asimismo es una herramienta de trabajo, pero, en uno de esos casos de polinización cruzada que terminan creando una especie de monstruo, de algún modo fue legitimada por el parecido fonético con la teoría física y expandida más allá de su campo a un estadio ideológico de dudosa legitimidad ética. No es lo mismo justificar el "todo es relativo" con una referencia a un ignoto antropólogo cultural que invocando el nombre de Einstein.
El efecto que este tipo de re-interpretaciones simplistas y hasta falseadas de los conceptos de las ciencias "respetables" tienen en las ciencias sociales hasta el día de hoy es impactante, como con mucho humor demostró Alan Sokal, en su famoso "escándalo". No puedo dejar pasar la oportunidad de recomendar la lectura de su libro Imposturas Intelectuales, producto del susodicho escándalo, tan gracioso como devastador.
Pero tal vez la más horrible, en todo sentido, interpretación libre de una teoría científica aplicada al campo social se da con la Teoría de la Evolución de Darwin, basada en el principio de selección natural.
Inmediatamente se tornó la "supervivencia del más apto" en la "supervivencia del más fuerte" y se creó el "darwinismo social", virtual justificación "científica" para todas las expansiones racistas (imperialismo británico, Manifest Destiny, hasta Mein Kampf) desde que Spencer leyó a Lamarck (no a Darwin), antes de que El orígen de las especies fuera publicado.
Porque el mal llamado "darwinismo social" es simplemente la filosofía evolucionista de Spencer, con ropaje de autoridad prestado por Darwin. Prestado muy a regañadientes, ya que la supuesta teoría de la evolución científica en que se basa es la del lamarckismo, como decía antes, que está conceptualmente en las antípodas de la de Darwin y fue completamente desacreditada exactamente por el darwinismo (salvo en la URSS de Stalin, que se aferró a ellas a través de Lysenko, con resultados desastrosos para el país).
Aunque la tentación es grande, no voy a entrar en detalles de como esta tergiversación puede ser refutada con el propio Darwin. Recomiendo un texto ejemplar (como todos, me atrevo a decir) de Stephen Jay Gould, El tajo más cruelísimo de todos, que se encuentra en su libro Un dinosaurio en un pajar, donde se dedica a destrozar Mein Kampf.
Es todo un tema ver como algo que es sumamente positivo, como la divulgación científica, se puede volver un modo de justificación de las cosas más peregrinas, desde lo más inocente hasta lo más nefasto.
Me deja pensando que así como el cross-breeding entre ciencias de un modo poco riguroso produce esos pequeños y grandes monstruos, lo mismo pasa cuando este saber mal digerido se mezcla con el sentido común. Entonces, tal vez, lo que realmente falta, más que la información científica a nivel lego, es una formación científica un poco mejor del ciudadano. Se necesita gente que cuestione el sentido común, con bases sólidas en el método científico. Que cuestione sus propias creencias, para descartarlas si son falsas o reforzarlas si parten de algo honesto.
Lo que es una excelente apertura para hablar sobre la falsa pelea entre ciencia y religión... Pero mejor dejarlo para otra vez...