sábado, 16 de julio de 2016

Lo que dicen los otros XXXVI: Bioy y las adaptaciones cinematográficas, o la mutabilidad del verosímil.

ABC encuadrado para Mr Robot

Si mis novelas y cuentos son creíbles, no lo son por la esencia de la historia, sino por las precauciones que tomo al contarla. Mis adaptadores (para cine o televisión) ingenuamente creen en esa credibilidad y no toman las precauciones adecuadas para el cambio de género. Lo que es creíble para el lector (que no ve, que sólo imagina) puede no serlo para el espectador.

Adolfo Bioy Casares, 1975, Descanso de caminantes, Editorial Sudamericana.

domingo, 12 de junio de 2016

Lo que dicen los otros XXXV: Roger Penrose, los caminantes sin camino entre las cuerdas y la realidad (cuántica).


   Imaginemos un turista que trata de localizar un edificio concreto en una ciudad enorme y desconocida. No hay nombres de calles (o al menos ninguno que tenga sentido para el turista), no hay mapas y el cielo, totalmente cubierto, no ofrece indicio alguno de cuáles sean las direcciones norte, sur, o cualquier otra. A menudo hay una bifurcación en la carretera. ¿Debe el turista girar a la izquierda o a la derecha, o quizá tomar ese atractivo pasadizo oculto a un lado? Frecuentemente, los giros no son en ángulo recto y las carreteras apenas son rectas. En ocasiones, la ruta es un callejón sin salida, de modo que hay que desandar el camino y tomar otro derrotero. A veces puede abrirse una ruta que nadie ha advertido antes. No hay nadie para preguntarle por el camino; en cualquier caso, la lengua local es desconocida. Al menos el turista sabe que el edificio que está buscando tiene una elegancia sublime, con un jardín muy bello. Esa, después de todo, es una de las razones principales para buscarlo. Y algunas de las calles que elige el turista tienen un atractivo estético más obvio que otras, con una arquitectura más atractiva y bellos patios adornados con soberbios arbustos y flores, que a veces, tras un examen riguroso, pueden resultar de plástico. Hay muchas elecciones implicadas en la ruta a seguir, y para cada elección la única guía del turista es el atractivo estético de la zona, junto con cierta sensación de una consistencia global, de estilo, o de algún tipo de pauta subyacente imaginada para la ciudad.
   Ahora supongamos que usted es el turista, pero forma parte de un grupo conducido por un guía turístico de una inteligencia, conocimiento y sensibilidad impresionantes; el único problema es que, en este caso, el guía no tiene ningún conocimiento previo de la ciudad y nunca antes ha oído hablar la lengua del lugar. Quizá crea que el guía tiene mejores intuiciones estéticas que usted, y de hecho llega antes que usted a valorar estas cosas. En ocasiones, la sensibilidad del guía hacia las pautas ocultas localiza un edificio de una elegancia particularmente sofisticada. Pero, en esencia, los criterios no son muy diferentes de los que usted mismo podría utilizar. Si usted sigue al grupo, al menos tendrá la compañía de los otros, y puede hablarles de la arquitectura que les rodea y compartir la excitación de la búsqueda de su objetivo común. Incluso si no espera encontrar dicho objetivo, usted disfruta con la búsqueda. Pero tal vez, por el contrario, usted prefiera ir a su aire, cuando empieza a sospechar cada vez con más fuerza que el guía no sabe más que usted acerca de cómo encontrar el objetivo. Cada elección sucesiva de rumbo es una apuesta, y en muchas ocasiones quizá sienta que una elección diferente ofrecía más promesas que aquella que realmente ha elegido el guía...
Sir Roger Penrose, El camino a la realidad, Capítulo 31.6 - Hacia una teoría de cuerdas del universo, Editorial Debate.

sábado, 30 de abril de 2016

Un libro del tercer tipo (redux)



He descubierto que son pocas las personas con imaginación que no sean dignas de atención. Sus ideas pueden estar equivocadas, pueden incluso ser estúpidas, pero sus métodos frecuentemente merecen un estudio más minucioso. Hay pocas pasiones honradas que no se basen en alguna percepción de una unidad válida o en alguna anomalía digna de mención.

Stephen Jay Gould, El viejo loco de Randolph Kirkpatrick, en El pulgar del panda, Ed. Crítica, 2007.


Esto decía el bueno de Stephen Jay Gould acerca de un científico muy perspicaz, pero muy equivocado.
Es lo que creo que sobra en Invasores: personas con imaginación y pasiones honradas (o no tanto, dependiendo de con qué vara midamos eso).

Y en Invasores se las toma en serio como personas, porque pueden estar equivocados, pero no dejan de ser lo que son: gente apasionada con imaginación.

Generalmente se encuentran dos tipos de libros sobre "ufología". El primero es el de los fanáticos, los crédulos, los convencidos. Puede que sean hechos con sinceridad o con afán de lucro, pero alimentan un hecho concreto, como es la necesidad humana de completar las líneas de puntos. Esa necesidad de encontrar una explicación, cualquiera, por delirante que sea, llevó al arquetipo del inductivismo popular, Sherlock Holmes, a afirmar "una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad" (extrapolando a la cantidad de fenómenos no explicables de la naturaleza, de nuevo depende de dónde pongamos la vara, esta vez en el espectro de lo imposible a lo improbable). Estos textos se realimentan en una suerte de subconjunto de biblioteca de Babel, donde libros sobre ovnis citan la autoridad de previos libros sobre ovnis, escritos también por convencidos o chantas profesionales. Nada da más autoridad que citar un libro (tómese el inicio y el final de este escrito como ejemplo).

El segundo tipo es el escrito por escépticos. Acá se exponen los hechos, fríos, absolutos. Usualmente con el respaldo de un conocimiento científico por encima del promedio, o la simple lógica, o con la aplicación consciente del método científico con un poco más de rigor que los ufólogos, se destrozan esas teorías, algunas hermosamente elaboradas, que arraigan en la mente de los convencidos. Personas que son arrastradas al papel sólo para exponerlas como ejemplo de insinceridad o de demencia, con la ligera soberbia de la ironía, de la altanería que un conocimiento científico "superior" les provee.

¡Ojo! Que quede claro que no es una crítica a los destructores de mitos inútiles (hago esta calificación porque sobre la utilidad de los mitos en una sociedad se puede debatir largo y tendido), que hacen un trabajo no sólo necesario, sino indispensable para evitar la difusión de modos de pensamiento acientífico que sólo sirven para estupidizar a la gente. Una tarea que se volvería innecesaria con una mejor enseñanza de ciencias en la escuela, que promoviera en todos el espacio para la duda científica y el escepticismo sano que conlleva. Es sí una crítica a su modo de tratar a estas personas imaginativas y apasionadas. Parecen tener más respeto por el chanta que inventa con malicia para aprovecharse de los crédulos que de los que dejan que su imaginación los lleve a unir las líneas de puntos con elaboraciones magníficas.

Invasores es ajeno a esta somera clasificación, es de un tercer tipo: el del contacto directo con las personas, estos alienígenas en la Tierra. No busca ponerlas en ridículo, del que dicen que no se vuelve, si no entenderlas desde sus propias vivencias y desde su entorno. El tan mentado contexto que nos determina o nos libera a todos. Hay historias humanas ahí. Incluso, la de Alejandro Agostinelli, un tipo que sabe más de todo que sus entrevistados, pero los escucha para aprender eso que ellos saben y él no. Con humildad, haciendo que el ridículo que el escéptico profesional mete por la puerta, huya por la ventana ante una humanidad innegable.

Escribo demasiado, así que cierro con la parte que antecede y la que sigue a la cita de apertura:
Es fácil ignorar una teoría demencial riéndose de ella, lo que anula automáticamente todo intento por comprender las motivaciones del hombre que la ideó (...) El tamborilero que es diferente a veces marca un ritmo fructífero.


Este texto es una versión corregida del que fuera publicado inicialmente en el Anuario CDU 2009 y hace muy poco levantó Alejandro Agostinelli en el blog de Invasores.
El e-book de Invasores se puede comprar clickeando acá.

jueves, 24 de marzo de 2016

FCPX: Un editor de dos mundos

Estoy leyendo un libro que está por entrar en la geometría no euclidiana. Ante el pavor que me provoca la posibilidad de enfrentarme a los límites de mi capacidad mental, me vuelco a compartir el proceso que me está llevando adaptarme al cambio de paradigma en edición que implica usar un Magnetic Timeline, que es un cuento más manejable.
Si siguen el blog más allá de las cosas técnicas de edición, sabrán que me divierte mucho la epistemología. Viene al caso porque la vulgarización del uso de "cambio de paradigma" viene del libro de Thomas Kuhn La estructura de las revoluciones científicas, donde explica como se instala un "modelo de mundo" (paradigma) y la revolución que implica en la ciencia cambiarlo.
Nuestro paradigma por años fueron los tracks. Ahora, algunos están usando con comodidad un sistema de edición trackless y otros estamos transicionando entre dos mundos. En mi caso aún no puedo determinar si es una decisión profesional o producto de mi curiosidad epistemológica, pero los resultados del proceso personal son los mismos y espero que sirvan algo para ayudar a otros que están en la misma situación.
Ya en el segundo trabajo con el FCPX, de características similares al primero que comenté en el post anterior, empecé mucho más ordenado, aplicando la sincronización de diferentes tracks (jejeje) directamente dentro de la plataforma que iba a usar y asignando Roles a medida que ingestaba el material.
La edición en sí también fue más fluida, al no tener que usar tanto el mouse y yorcutear con más cancha. Entonces, fueron saltando otros asuntos, mucho más relacionados con la tékhne necesaria para usar el Magnetic Timeline.
Como los primates heredamos de nuestros antepasados arbóreos una comprensión firmemente basada en lo visual, voy a poner unas capturas de pantalla y vamos viendo qué pasó.
Fase 1
Lo que vemos es un armado bastante simple, de 15 segundos de duración, en que no hay nada particular y fue compaginado simplemente tirando las cosas al timeline y acomodando, eventualmente, los puntos de anclaje para que las cosas queden en el lugar previsto durante la edición. Luego tuve que hacer un armado de 3 minutos, que incluyó la casi totalidad de cinco de estos armados más chicos, más otras cosas. Voy a poner ahora la primera versión de ese armado, antes de que siquiera la vean el director y los productores, o sea, en una etapa pasible de infinidad de cambios.
Fase 2


¿Notan algo? Sigue siendo básicamente una edición sobre el Primary Storyline, pero comienzan a aparecer secuencias y fragmentos en un Secondary Storyline, amén de los clips sueltos ligados al Primary Storyline en Gaps. Notoriamente, la música está toda en un Secondary Storyline (un detalle adicional sobre esto más adelante).
Obviamente, vinieron los cambios... y es en la habilidad de hacer cambios que uno siente que domina la herramienta. En este caso, con el cambio de paradigma, es cuando uno empieza a dudar de que la propia mente no se embrolle al meter mano en un sistema al cual aún no está totalmente adaptada. Entonces, hay que buscar mecanismos que permitan sentirse seguro: ¿cómo usar lo que me ofrece el FCPX para que mi mente del mundo track pueda convivir con las posibilidades nuevas y aún salvajes del mundo trackless?
Veamos la versión final de este armado:
Fase 3
Ahora sí: plenamente instalado en el nuevo mundo, pero con una imagen mental que me permite manejarlo sin dejar de pensar en tracks.
Creo que la imagen se explica por sí sola, pero la comento un poco para que se entienda la lógica. Mi corazón me pide que las cosas estén fijas en un track y mi cabeza me dice que no puedo perder la habilidad de mover las cosas alrededor del Magnetic Timeline. Así que, en un giro de amplia polisemia, convertí el Primary Storyline en un hueco (Gap) de la duración total que necesitaba. Y todos los elementos, o en Secondary Storylines, o individualmente, linkeados a ese hueco. Esto me permitió mantener una posición absoluta para algunos elementos fijos (onda tracks) como la música, un directo y unos SFX (por debajo del Primary Gap) y mover, cambiar, copypastear, romper, trimear, borrar, agregar, etc., etc., todo lo que quisiera del resto (las cosas por encima del Primary Gap. Vale indicar que esta ubicación es sólo a fin de ordenar y no afecta el resultado). Detalle adicional y simpático: se le puede poner nombre a los Gaps en el índice de clips del Timeline.
Hay algunas ventajas adicionales en este modo de edición que fui notando. Por ejemplo, cuando se hace una selección de rango con shortcuts, esta selección afecta al Primary Storyline, con lo que se pueden meter cortes muy rápidamente y las cosas conectadas correctamente se acomodan solas sin tener que andar metiendo el ratón.
Si uno no está acostumbrado al Magnetic Timeline, este modo de Primary Gap me parece que facilita la entrada al sistema. Además, si ya se empezó usando el Primary Storyline o se considera mucho mejor para el primer corte o selección (mi caso), luego se puede ir pasando todo convenientemente a Secondary Storylines o clips conectados simplemente apretando Option + Command + Flecha para Arriba (y sobreescribir el Primary con la misma combinación, pero Flecha para Abajo).
Ahora veamos lo que decía antes del Secondary Storyline de la música, porque marca algo muy interesante relacionado con el manejo de los clips de audio. Vamos a las imágenes:
Colapsado

Expandido
Lo que ven es el mismo Secondary Storyline, como se ve con los clips de audio colapsados y los mismos expandidos. Fíjense que el "trackcito" de arriba funciona como handler e indica cómo va a ir acomodado el clip de audio visualmente en el storyline, pero no afecta ni la duración ni ubicación de la media en sí.
¡Ojo! Parece irrelevante, pero si se quiere armar un Secondary (Command + G) y esos trackcitos quedan superpuestos, no se puede. En este caso, previo a aplicar el shortcut, tuve que expandir el audio y acomodar los handlers para que cupieran los clips.
Eso es todo por ahora. Espero lo hayan disfrutado.

domingo, 10 de enero de 2016

FCPX: esos baches que me persiguen

Estoy terminando el primer trabajo que hago en FCPX, así que por fin puedo opinar un poco con conocimiento de causa. Sólo voy a exponer algunas impresiones generales y luego algunos baches no tan relacionados con la edición en sí, sino con el workflow en casos puntuales, de esos que a veces pienso que sólo me pasan a mi por andar trasteando.
Las generalidades: se edita cómodo y se va acelerando rápidamente, valga la figura retórica. Se puede hacer mucho con las manos sobre el teclado, yorcuteando a piacere, aunque la interfaz tienta (y tiende) a la mausificación del trabajo. Me acabo de comprar un mouse que gusta de dominar la relación y hacer dobleclick a destiempo, con lo que si fuera menos adepto a las teclas la podría haber pasado mal. El timeline se puede mantener prolijo sin esfuerzo y sin mucho conocimiento, amén de muy organizado el laburo en general usando la metadata. Como toda primera vez, fue un poco atolondrado mi uso de estas herramientas y desperdicié mucho esfuerzo de puro entusiasta.
Conclusiones generales: para trabajos que no me pidan un soft específico, probablemente lo siga usando, porque es realmente muy cómodo y corre en máquinas no muy poderosas (esto lo hice todo en una MacMini con un disco externo USB 3.0).
Ahora, vamos a los baches.
El proyecto consistía en hacer las piezas promocionales de una serie. Para eso recibí los trece capítulos con un audio que venía directamente del offline y la música aparte (aún no estaba el sonido definitivo). Mi plan era mandar a sonido un AAF con la música y el sonido de referencia y un digital cut con timecode en pantalla (se aplica con un plug in gratuito llamado Source Timecode) para que pudieran extraer ese segmento de sonido y pegarlo reemplazando la referencia.
Entre idas y vueltas, cuando ya tengo listas las piezas para enviar, los sonidistas se fueron de vacaciones, pero ya habían enviado los stems de audio separados para las entregas finales, así que decidí aprovecharlas para hacer una mezcla aceptable sin pasar por ellos. Y ahí empezaron a aparecer pequeños hipos.
Lo primero que hice fue sincronizar los stems con la imagen en una movie de QT referenciada en el viejo FCP (era el que tenía a mano en ese momento) con la intención de directamente relinkear los clips originales a esas nuevas versiones de audio. No sin razón, aunque frustrando mis planes de automatización del procedimiento, el FCPX no gusta de relinkear a archivos en los que la cantidad de canales de audio hubieran sido alterados.
No problemo. Exporto xmls de las piezas y las ingesto al Da Vinci, para ver si ahí sí puedo relinkear a las nuevas versiones. Me encuentro con que en los proyectos dentro del Da Vinci el audio está en cualquier parte, literalmente. Incluso con clips a los que no había alterado dentro del FCPX (entendiendo por esto, clips a los que no había hecho ni Detach ni Break Apart del audio e incluso tenían el audio directamente correspondiente en duración e inicio con su contraparte de imagen), algunos de los cuales sincronizaban perfectamente... con el audio de un clip totalmente diferente. Téngase en cuenta que todo el material estaba en sólo trece archivos, así que no había mucho espacio para la confusión.
OK, vamos por la artesanal: ingesto los archivos con el audio correcto al FCPX y voy reemplazando toma por toma los audios. En dieciseis piezas, trece de quince segundos, una de tres minutos y pico y dos reducciones, a tres minutos y minuto y medio. Empecé por la más larga y las reducciones y me fui encontrando con lo siguiente:

  • Primero que nada, en las idas y vueltas, abriendo y cerrando la librería varias veces, descubrí que el único efecto de video que usé, el Source Timecode, que había aplicado a todo antes de sacar las referencias para sonido, había desaparecido misteriosamente de algunos clips... De muchos clips. No encontré el patrón para delimitar el problema, tanto porque fue el único efecto, encima de un third party, que usé, como porque no me dediqué a seguirlo y me di cuenta de su extensión cuando iba haciendo el trabajo, pieza por pieza, sin ver el comportamiento en cada una. No tengo idea de si esto pasa en general con cualquier efecto, fue causa de algún mal movimiento de mi parte o es específico de este plug in o de los plug ins externos al FCPX en general. Pero en cualquiera de las variantes puede ser MUY preocupante al momento de una entrega apurada.
  • Lo siguiente que pasó es que si bien se puede copiar el timecode del Inspector para una toma en el timeline, no lo pude pegar en las casillas del Go To Timecode de un clip en el Event Viewer, con lo que tuve que tipear todas las entradas de timecode (como encima en muchos casos el Source Timecode había desaparecido y no lo veía en el Viewer, también hube de ejercitar la memoria a corto plazo).
  • Al ir toma a toma reemplazando el audio tuve que hacer Break Apart de las tomas que aún estaban integradas con el video. Ahí noté un comportamiento que cambia la edición de sonido. Lo mejor es mostrarlo en imágenes.

Audio original
Así estaba la edición. Por practicidad, yo venía usando la función Break Apart Clip Items en lugar del Detach Audio (el Shift + Command + G me resulta más natural por algún motivo que el Ctrl + Option + S) y me encontré con esto:
Break Apart Clip Items
Como se ve, arruina la edición. El procedimiento correcto es el que indicaba arriba, Detach Audio, aunque no sabía que irían a comportarse diferente (y de hecho no me di cuenta hasta preparar este post).
Detach Audio

  • Una última cosa que encontré, no muy significativa, pero que si uno edita con el paradigma del timeline magnético ya sin pensar constantemente en él puede tener consecuencias desagradables, es que en el momento de hacer el Replace, el punto de anclaje del audio cambia. Véase:
Previo Replace
Post Replace
Bueno, nada más. Cosas muy particulares, alguna muy jorobada, como lo que pasó con los plug ins, otras medianamente malas, como el traspaso fallido del xml al Da Vinci (probé con las dos versiones), otras simplemente mejorables, como el copiar timecodes entre diferentes ventanas, y algunas que sólo implican conocer mejor el programa.
Una experiencia no tan mala considerando todo. Para lo que es la edición en sí, mucho más fluida y amigable que en Premiere o Da Vinci (este anda bien, pero requiere mucho equipo para correr lindo).

miércoles, 4 de febrero de 2015

Lo que dicen los otros XXXIV: la prensa escrita, el único mass media de su época, según Poe

Escribimos en papel con aire grave lo que de ninguna manera podríamos afirmar personalmente a un amigo sin ponernos colorados, o directamente sin reírnos. Que la opinión de la prensa no es una opinión honesta, que necesariamente es imposible que pueda haber una opinión honesta, es algo que los mismos miembros de la prensa jamás niegan. Algunos periódicos individualmente en ocasiones dan una opinión honesta, pero hablo del efecto del conjunto. En efecto, sería difícil para aquellos conocedores del modus operandi de los grandes diarios negar la falsedad general de la impresión transmitida.
Edgar Allan Poe, abril de 1846, en Crítica Literaria 1, Editorial Claridad.

miércoles, 21 de enero de 2015

Lo que dicen los otros XXXIII: cada cual según su capacidad

Yo divido a mis oficiales en cuatro clases: astutos, vagos, trabajadores y los estúpidos. Cada oficial posee, al menos, dos de estas cualidades. Aquellos que son astutos y trabajadores son adecuados para puestos importantes. Se puede hacer uso de aquellos que son estúpidos y vagos. Sin embargo el hombre que sea astuto y vago sirve para el puesto de mando más alto: tiene el temperamento y los nervios para tratar con todas las situaciones. ¡Pero el estúpido y trabajador es una amenaza y debe ser eliminado inmediatamente!
General Kurt von Hammerstein-Equord

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ambigüedades lógicas I

Tiene lógica que los horrorizados por el personalismo populista corran a postrarse frente a la imagen del instrumento con que el Imperio torturó y ejecutó a un líder carismático judío hace dos milenios.
Pero no tanta que los horrorizados por el personalismo populista corran a postrarse frente a la imagen de un líder carismático judío de hace dos milenios.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Un pequeño cuento se fue a la red y se hizo grande

Ilustración: Valeria Uccelli
Hace un tiempo, pero en este mismo año, Magnus Dagon compiló en su blog una lista de Grandes relatos fantásticos publicados en castellano. Eligió veinte cuentos que le gustaron, de los muchos que ha leído por placer o como jurado de concursos.
Cuando fui a curiosear  me sorprendí al encontrar en la posición diecinueve, casi al principio de la lista, que va en orden descendente, a Amigos, el primer cuento que me publicaron, en Axxón en 2007.
Si bien Magnus ya me había dicho al comentar otro cuento que Amigos le había gustado mucho, no deja de ser un honor que me haya hecho partícipe de la lista y un placer leer los elogios que vierte en su reseña.
Esto lo había visto ya en su momento en marzo y compartido en las redes pero, por uno de esos misterios de la procastinación humana, nunca lo había guardado en este blog, que en el fondo algo tiene de diario, después de todo.
Vuelvo a agradecer a Magnus Dagon su consideración para ese cuento y la buena onda que siempre ha mantenido en los pocos y breves contactos virtuales que hemos tenido.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Lo que dicen los otros XXXII: Orwell y los problemas de siempre de la progresía


The Socialist who finds his children playing with soldiers is usually upset, but he is never able to think of a substitute for the tin soldiers; tin pacifists somehow won’t do.
El Socialista que encuentra a sus hijos jugando con soldaditos habitualmente se enoja, pero nunca es capaz de pensar un substituto para los soldados de plomo; por algún motivo los pacifistas de plomo no funcionan.
George Orwell, en Review of "Mein Kampf" by Adolf Hitler

martes, 4 de noviembre de 2014

Lo que dicen los otros XXXI: la suspicacia en la ciencia

Y allí donde nuestras preferencias científicas se ajustan tan bien a nuestros relatos culturalmente heredados, deberíamos comenzar a cuestionar las complejas bases intelectuales y psicológicas de las hipótesis que hemos elegido comprobar.
Stephen Jay Gould, en La estructura de la teoría de la evolución.
Ver también Kosmogonikon, de un servidor.

jueves, 25 de septiembre de 2014

La mentira maldita.


Samuel Langhorne Clemens, uno de esos autores más conocidos por sus citas notables que por la lectura de su obra excepcional, dice que le atribuyen a Disraeli la frase: "Existen tres clases de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas".
Hace un tiempo, mientras esperaba que hiciera efecto la anestesia local en el sillón del dentista, escuchaba la radio que el endodoncista eligió para generar un ambiente calmo para sus pacientes sin mayor interés o atención. En un momento aparece un spot de alguna ONG de seguridad vial sobre el uso del casco en las motos.
El spot estaba construido en base a testimonios de supuestos motociclistas que se justificaban por no usar el casco. En su mayoría eran excusas pavotas, pero una me pareció atinada: "No escucho". Luego volveremos a esto.
La pieza terminaba con la siguiente data (tal como la recuerdo): "El 80% de las muertes en accidentes de motos se producen por heridas en la cabeza. Se contabilizan 500 muertes por no usar el casco por año". Descuento que ambos datos son ciertos.
Ahora bien, ¿cómo suenan? ¿No parece que si todos usaran casco habría 500 muertes menos al año?
Pero veamos con un poco de detalle que nos dicen estas estadísticas.
Por un lado, que el 80% de las muertes en accidentes de moto son por heridas en la cabeza. Digamos que tiene bastante lógica que pase eso, considerando la mecánica humana en su variante motoquera en velocidad. Lo que no dice, y es importantes, es si el total de las muertes fueron de motociclistas sin casco: se puede tener casco y partirse la cabeza igual.
Lo que nos lleva a las 500 muertes anuales de motociclistas que no llevan casco. Asumamos que todos murieron de heridas en la cabeza, ¿es un número relevante? Para 500 personas y sus seres queridos, seguro. Estadísticamente, no lo sabemos, porque no conocemos una parte importante de la ecuación que nos clarificaría todo el panorama: el número total de muertes de motociclistas, desde el que podríamos calcular el 80% que muere de heridas en la cabeza y de ese grupo, ahora una cantidad conocida, extraer la relevancia de los 500 sin casco.
Porque, por ejemplo, si el número inicial son 1000 muertes anuales, entonces 800 fueron de heridas en la cabeza y 500 por no llevar casco, con lo que murieron 300 personas con casco puesto de heridas en la cabeza. Con 2000 muertes anuales, pasamos a tener 1100 muertos con casco, contra 500 sin casco. Con 1300 ya tendríamos una pequeña diferencia estadística en contra del uso del casco. Consideremos que el número más bajo a ponderar en el aire, como está planteado el spot, son 625 muertes anuales, porque por debajo de eso ya estarían considerando muertos sin casco por heridas en otras partes del cuerpo, digamos.
Volvamos a la excusa "No escucho". ¿Qué pasaría si se hiciera un relevamiento y resultara que una parte significativa de los accidentes de moto no fatales diera como resultado importante "No lo escuché venir", o "Entró por el punto ciego que tiene este casco"? (Es evidente por qué puse "no fatales" en la pregunta, ¿no?).
Señores publicistas, el impacto de los números puede ser mucho más efectivo si los números son, no sólo correctos, sino también adecuados y contextualizados.
Les dejo la perla definitiva al respecto, del disclaimer de los carteles de Coca Zero (o Light, no recuerdo):

"100% menos calorías en relación con la Coca Cola regular"

viernes, 12 de septiembre de 2014

Todo lo que siempre quiso saber sobre el Tronador, se atrevió a preguntar, pero le hicieron así con los hombros.



Como saben, la Constitución manda que el Jefe de Gabinete presente un reporte mensual a cada Cámara, alternadamente.
Lo que tal vez no sepan es que todas las preguntas de los legisladores y sus respuestas son casi regularmente subidas a la web del JGM, en la sección Enlace Parlamentario. Suelen ser una fuente riquísima de datos sobre nuestra administración pública.
En el reporte número 86, que le tocó a los diputados y el bloque del PRO preguntó por el Tronador II.
La respuesta, que voy a transcribir a continuación lo más fiel que me permita el formato de este blog (las listas son un parto y las tablas, imposibles), es una de las más completas y detalladas descripciones del programa de la CONEA que haya visto en cualquier lugar.
El link a la fuente.

sábado, 31 de mayo de 2014

sábado, 1 de marzo de 2014

Leo en tu palma: ¡Gojira!



¿Se acuerdan cuando en este humilde blog les hacíamos conocer a Gareth Edwards, en este post?
¿Vieron a donde llegó el muchacho?



Previo paso por Monsters, filmada por él y dos actores en México. Él fue todo el equipo técnico de rodaje.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Apoyo Aéreo Cercano: la Cenicienta que los soldados aman

CAS: décadas de doctrina nos enseñan que aún extrañamos al Skyraider

Hace un par de años se me ocurrió compilar en un artículo todo lo que sabía sobre un tema de nicho en un área de nicho: apoyo aéreo cercano dentro del área de defensa.
Ahora pongo a disposición del gran público (je) ese artículo, que es el primero que posteo sobre temas militares en este blog.
Se puede acceder desde la barra lateral, en una página dedicada con el mismo nombre que esta entrada, o desde acá, para los más vagos.
Asimismo, se puede bajar una versión más legible en pdf, pero sin varias correcciones, sobre todo de estilo, que le hice a la página, desde aquí.
Es probable que en el futuro, si tengo tiempo, bien escaso si los hay, recopile algunas otras cosillas que fui repartiendo por diversos lugares de la web, generalmente en foros de defensa.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Links útiles 55: un videillo que aliviana la vida.



El tema de los códecs, pesos y tiempos es cada día más abrumador, no tanto para los que vivimos con eso como para los que los tienen que usar y no tienen mucha idea de qué pedir o por dónde encarar el asunto y sus dificultades (léase, productores y afines).
Este video explica un poco todo y de un modo muy gráfico, como nos gusta a los primates eminentemente visuales que somos.

domingo, 8 de septiembre de 2013

De como un montajista monta un stand up con su arte.

Esta charla que da Peni (Alejandro Carrillo Penovi, para los amigos) en el Festival de Cine de Santa Fe de Antioquía, Colombia, merece ser conservada donde pueda encontrarla fácil, para futura referencia y/o disfrute. Si a ustedes les sirve, tanto mejor. De todos modos, el blog es mío y hago lo que quiero.
Con ustedes, un joven maestro del arte:


Watch live streaming video from festicineantioquia at livestream.com

sábado, 17 de agosto de 2013

"Queimada", de Gillo Pontecorvo. El sutil arte de la traición.

Esta fue la película que definitivamente abrió mis ojos y mi corazón a la política cuando era chico.
A la lucha política, con todas sus miserias, pero, sobre todo, esperanza de cambiar lo establecido y afianzado por tradiciones y relaciones de poder "inamovibles".
Recuerden, el arma más poderosa es la traición. El que sabe usarla, puede conseguir cualquier cosa.

martes, 18 de junio de 2013

Links útiles 54: el pelado no se come ninguna (es un decir...).





En este video Moby nos invita a un sitio que creó para proveer música gratis para obras audiovisuales independientes y no comerciales, mobygratis.
Una propuesta más que interesante para tener en cuenta a la hora de musicalizar.