viernes, 25 de mayo de 2012

"¡Voto a bríos!", de Terry Pratchett



Harto ya de las pésimas traducciones, les voy a poner un nombre: Javier Calvo. Es un asesino de libros. No sólo son malas estilísticamente, sino que están hechas con desidia (nombres que se traducen de diferentes maneras, o se dejan sin traducir en algunas partes y en otras no).
Pero Pratchett, poderoso generador de ideas y de humor, atraviesa la barrera del lenguaje de segunda mano (y barato) con una gracia insuperable, producto de unas ideas potentísimas, que van más allá de los juegos de palabras y humor inglés fulminante.
En este libro se la agarra con la guerra y nos muestra todo el absurdo de la demonización de los enemigos y el peligroso juego de los gobernantes que buscan hacer creer que todo lo malo está fronteras afuera.
Los personajes, que pertenecen a la línea de La Guardia, siguen creciendo con una naturalidad espeluznante para un mundo plano que viaja por el espacio a lomos de cuatro elefantes sostenidos por una tortuga.
O será que nada es más absurdo que la vida en este.

2 comentarios:

  1. Empezando porque traducir "Jingo" como "Voto a Bríos" es como traducir "Fuck you" como "Jódete"

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  2. Mucho peor, porque "jingo", aunque usado en la novela como expresión coloquial, refiere directamente a "jingoísmo", o sea, al patriotismo exaltado y beligerante. Mientras que "voto a bríos" se queda en la mera exclamación arcaica.
    Un desastre del principio al fin.

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