miércoles, 21 de febrero de 2007

Poemas de la oscuridad

I

-¡Maten al brujo! - gritó la multitud.
El brujo sólo lloró y dio fin a su magia.
¿Hay peor castigo que la eternidad?
Bienaventurados los que eligen la muerte,
de ellos es el reino de la vida.
La muerte es solitaria y sufre...
Los que la buscan no la aman.
Rey de las tinieblas, ven a mi y llévate mi magia.
Navega la noche.
Destruye las estrellas.
Quiebra las columnas del ser.
Se sin ser.
Vive en la muerte.
Vive en la nada.
Vive
         Vive
                  Vive
                           Por mi.
Mata por mi.
Se por mi.
Y vuelve por mi
                                Y devora lo que soy
                                        o
                                        m
                                        i
                                        t
                                        a

                                        l
                                        o

                                        q
                                        u
                                        e

                                        s
                                        e
                                        r
                                        é
Y muere amando la muerte.


II

¿Quién te protegerá cuando se vaya la luz?
¿Quién te protegerá cuando tus dioses mueran?
¿Quién te salvará de mi cuando despierte?
Yo te sueño y morirás cuando ya no duerma.
El frío de mi muerte te penetrará.
Nos pudriremos juntos.
Nadie te salvará.
Porque nadie más que vos existe en mi sueño.


III

¡Temblá, hombre humano! ¡Temblá!
Ya nada queda entre vos y la bestia.
¡Temblá, hombre humano! ¡Temblá!
Ya no hay poder que pueda ayudarte.
¡Temblá, hombre humano! ¡Temblá!
La bestia sos vos.
Y yo no voy a matarte.


IV

Cuando el fin se acerque
quiero estar despierto.
Y dormir mientras vivo.
Y que el sueño sea yo.
Y yo muera mil veces.
Y al morir viva mil sueños
despierto al fin.


V

Corre en mis venas la sangre de las bestias.
La sangre de la locura suprema de la destrucción.
La sangre del hombre predador.
Llévenme con ustedes, criaturas de la noche.
Llévenme al lado oscuro
que es mi lado.
Donde no haya bien.
Donde no haya mal.
Donde los dioses de los hombres tiemblen.
Muere matando, bestia.
Muere matando, hombre.
Yo soy la oscuridad
y te invoco.
Yo soy la luz
y te olvido.
Yo soy el que soy
y te amo.
En mis manos la sangre del hombre hierve.
En mis venas la bestia ruge su amor.
Llévenme con ustedes, criaturas de la noche.
No quiero ser luz.
Quiero rugir mi amor
en la oscuridad
que es mi lugar.

Ariel
1992

5 comentarios:

  1. El Poema I tiene problemas de formato en el blog...
    Una pena.

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  2. Stéphane Mallarmé, poeta si los hay, estaría sorprendido del comentario anterior, digo por lo del "problema del formato".
    Pasé por tu blog casualmente. Buena poesía, muy potente.
    Saludos

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  3. Muchas gracias, Telma.
    Bueno, es que el poema tiene un formato específico y el blog no me deja aplicarlo.
    Pero se deja leer de todos modos...
    Saludos.

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  4. Wow. excelente

    ¿Hay peor castigo que la eternidad?

    La muerte es solitaria y sufre...
    Los que la buscan no la aman.

    Esas palabras me fascinan.

    Y el IV me gusta entero. Wow, y mil veces Wow. Son una maravilla de escritos, estos.

    "No quiero ser luz.
    Quiero rugir mi amor
    en la oscuridad"

    Perfectos.

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